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Antonio Palacios, el arquitecto olvidado que dibujó el Madrid del siglo XX

Desde el subterráneo hasta las azoteas más emblemáticas de la capital, su huella puede seguirse por toda la ciudad.

Isabel Nieto Isabel Nieto

Antonio Palacios, el arquitecto olvidado que dibujó el Madrid del siglo XX

¿Cómo habría sido Madrid sin Antonio Palacios? Es difícil imaginarlo, y el presente nos demuestra que Madrid está orgullosa del paisaje urbano que este gallego de Porriño diseñó para ella, con la recuperación del histórico templete de Gran Vía o del tótem de la estación de Cuatro Caminos.

Palacios se acabó convirtiendo, por derecho propio, en el arquitecto que trazó la modernidad en la capital. Sin embargo, su nombre e incluso algunas de sus aportaciones han pasado más bien desapercibidas. «Los madrileños viven entre su obra todos los días sin saberlo», declaraba Álvaro Bonet, arquitecto y experto en su obra, en un artículo en El País.

Para poner remedio al olvido, explicaba el artículo, Bonet lanzaba el pasado 8 de enero –coincidiendo con la fecha de nacimiento del arquitecto– una cuenta de Instagram para difundir su obra: @descubre_a_palacios

Un arquitecto versátil

Crédito editorial: Martyn Jandula / Shutterstock.com

Palacios, haciendo honor a su apellido, diseñó algunos de los edificios más espectaculares del Madrid del siglo XX: el Palacio de las Comunicaciones (sede del Ayuntamiento y de CentroCentro, conocido popularmente en su momento como «Nuestra Señora de las Comunicaciones» por su aspecto de catedral), el Círculo de Bellas Artes, el Banco Español del Río de la Plata (sede del Instituto Cervantes), el Hospital de Jornaleros o esa joya escondida en la calle Mayor que conocemos como Casa Palazuelo.

Pero fue también un arquitecto de lo cotidiano y lo funcional, responsable de una importante parte de la historia industrial y ferroviaria de la capital en el seno del Metro de Madrid que, por aquel entonces, se llamaba Compañía Metropolitana Alfonso XIII.

Allí entró a trabajar en 1917 e ideó el icónico rombo que hoy sigue siendo el logo de Metro y el diseño y ornamentación de las estaciones. Aún se conservan vestigios de la decoración original de granito y forja en las estaciones de Noviciado, Cuatro Caminos y Tirso de Molina, donde se han recuperado también los azulejos y algunos detalles del interior. Pero si hay una estación que conserva la esencia de esa década de los años 20 es la de Chamberí.

No obstante, su mayor hito en este campo fue otro: las Cocheras de Cuatro Caminos, que fueron las primeras que tuvo el Metro en España.


El rastro de este arquitecto se puede seguir por el Madrid que dibujó a principios del siglo XX, dejando para la posteridad algunos de los edificios más emblemáticos de la capital.

Fotografía de portada: Shutterstock

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