La alita de pollo es una buena unidad de medida para el hambre –del mismo modo que Marisa en Aquí No Hay Quien Viva usa cigarros para medir distancias. Un espacio que solo venda alitas, entonces, será un buen ejemplo de forma ilimitada de paliar el gusa.
A pocos pasos del metro de La Latina, se encuentra Wenazo (calle de Toledo, 105), un pequeño y estrecho local que guarda una propuesta singular: una barra libre de alitas peruanas. Por 12,90€, de lunes a viernes al mediodía, o por 14,90€ el resto del tiempo, puedes probar —y repetir— entre doce sabores distintos, desde una versión criolla de las BBQ hasta una picante al rocoto que no perdona.
Lo que ofrece Wenazo no es el típico buffet en bandejas, sino un servicio a la carta: se pide un sabor y llegan cuatro alitas a la mesa. Las rondas son ilimitadas, siempre que todos los comensales se sumen al plan, y con una regla clara para evitar el despilfarro: cada alita no comida se penaliza con un euro. No se pueden llevar y tampoco se permite pedir más de una ración por persona en cada ronda.
Sabor peruano trasladado a alitas
Detrás de la oferta hay una receta elaborada: todas las alitas se marinan durante 24 horas con especias peruanas antes de pasar por la sartén, el horno o la freidora. La variedad sorprende, y no solo por el número. Están las clásicas BBQ y sus versiones picantes, pero también las acevichadas, las anticucheras, las de pollo a la brasa o las de lomo saltado.
El local no tiene pretensiones: estrecho, sencillo, sin grandes lujos. Pero lo compensa con autenticidad y sabor. Es ideal para grupos, comidas informales o un plan diferente sin salirse del presupuesto. Los niños entre 3 y 8 años tienen tarifa reducida (9,90€), aunque puede que no todos aguanten el pique.
Más allá de las alitas: combos y clásicos peruanos
Además del buffet, Wenazo ofrece un menú con combos pensados para compartir o complementar la experiencia: arroz chaufa, patatas sazonadas, bebidas como Inca Kola o chicha morada, y por supuesto más alitas, esta vez por unidad o en mixes de distintos sabores.
Para quienes no quieran lanzarse al “modo barra libre”, también se puede pedir a la carta. Pero sería perderse el juego de probar —y comparar— qué sabe mejor: si las broaster crujientes, las chiferas con salsa oriental o las alitas acevichadas que traen la costa peruana en cada mordisco.