Durante generaciones, una misma historia (o leyenda) ha circulado de boca a oreja entre fogones y copas de vino: Casa Pedro, un restaurante castizo de la zona de El Pardo, pudo haber sido fundado en 1702. Pudo. Sin embargo, no basta con el relato familiar ni con la certeza heredada.
En Madrid hay otro restaurante que sí presume con datos y documentos de llevar 300 años abierto. Por lo tanto, para arrebatar a Casa Botín el título de restaurante más antiguo del mundo, Casa Botín centenaria ha decidido pasar del mito a la prueba. ¿Para ello? Método científico y documento a documento.
El sueño de un título mundial
«Es muy frustrante decir ‘llevamos aquí desde 1702’ y no poder demostrarlo», confesó Irene Guiñales, actual gerente y octava generación al frente del restaurante, en declaraciones a Associated Press. Junto a su marido, inició una búsqueda en archivos nacionales para confirmar lo que su abuelo les contó siempre: que Casa Pedro es anterior a Botín, el reconocido como restaurante más antiguo del mundo.
Hay un hallazgo clave, que es el del Catastro del Marqués de la Ensenada, que data de 1750, donde ya se menciona una taberna en la zona a nombre de Juan López, presunto antepasado de la familia. Para Irene, el siguiente paso es demostrar ese vínculo familiar: «Ahora tenemos que ir a la Iglesia para comprobar que ese Juan López era de la familia», dijo a Infobae. Mientras, continúan buscando pruebas que retrocedan el origen del local hasta 1702.
Botín y la buena relación entre rivales

La comparación con Botín es tan inevitable como recurrente. Fundado en 1725, en plena calle Cuchilleros junto a la Plaza Mayor, ha mantenido actividad continua según los criterios de Guinness: misma ubicación, mismo nombre y funcionamiento ininterrumpido. «Si realmente cumplen con estos requisitos, entiendo que hagan todo lo posible por obtener el reconocimiento», dijeron hace un mes desde Botín a El Español, dejando claro que la relación entre ambas casas es cordial.
Cocina castiza en Casa Pedro

Más allá de la competición por el Guinness, Casa Pedro mantiene vivo el espíritu de la fonda tradicional. El restaurante, regentado por Pedro Guiñales, padre de Irene, es también un referente gastronómico que conserva platos como callos, escabeches, mollejas encebolladas, sesos de cordero o manitas de cerdo.
Su carta está dividida por especialidades madrileñas, y los asados de cordero y cochinillo siguen siendo el reclamo de muchos comensales, incluidos los reyes Felipe VI y Juan Carlos I, e incluso Alfonso XIII, según reveló AP.
En su bodega centenaria, situada en cuevas que datan de época árabe y que sirvieron de refugio durante la ocupación napoleónica, los clientes pueden elegir vinos históricos, algunos de hasta 1920. Y es en este espacio donde Pedro, que a sus 77 años sigue ejerciendo de maître, cuenta anécdotas de reyes, artistas y viajeros que pararon en Casa Pedro.