Tolkien imaginó La Comarca inspirándose en sus recuerdos de infancia en los condados de Worcestershire y Warwickshire, pero no hace falta irse al centro de Inglaterra para ver casas bajo tierra y una estampa medieval.
Fuentidueña, a unos 130 kilómetros de la capital, tiene su versión castellana gracias a bodegas-cueva que recuerdan a las casas de los hobbits. Además, se suma la silueta de su castillo en ruinas en lo alto del cerro, las murallas sobre el río Duratón y las chimeneas redondas que asoman entre prados verdes han hecho que lo bauticen popularmente como “el Hobbiton de Segovia”.
Fuentidueña llegó a estar protegida por Alfonso VIII, fue señorío de Álvaro de Luna y escenario de episodios como la redacción del testamento del propio Alfonso VIII o el descanso del rey tras la batalla de las Navas de Tolosa. En la parte alta del recinto se alzan las ruinas de su castillo, un conjunto de torres y lienzos de muralla que todavía domina todo el valle del río.
Lo más llamativo de su historia reciente es que, en la década de 1970, el Ministerio de Hacienda subastó la fortaleza con un precio de salida de 25.000 pesetas, el equivalente a unos 150 euros actuales, pasando a manos privadas. Hoy el castillo está en ruinas y figura en la Lista Roja de Hispania Nostra, patrimonio cultural en peligro, pero sigue siendo uno de los grandes símbolos del pueblo y un mirador espectacular desde el que se contempla todo el caserío, las lomas y el río serpenteando a sus pies.
Bodegas-cueva y casas “hobbit” en la roca

Si algo alimenta el apodo de “Hobbiton segoviano” son sus bodegas excavadas en la roca, cuevas horadadas en las laderas para elaborar y guardar vino, con entradas semicirculares y pequeñas chimeneas que emergen del suelo, casi como la casa de Frodo Bolsón en la famosa novela de fantasía. Muchas de estas bodegas siguen en uso y se reparten en distintos niveles de la ladera, entre prados, huertos y pequeños caminos que invitan a pasear.
Murallas, necrópolis y un ábside románico viajero
Más allá del guiño friki, Fuentidueña es un pequeño tesoro del románico castellano. La villa conserva restos de muralla medieval, varias puertas de acceso y una necrópolis excavada en la roca, con tumbas antropomorfas. Entre sus templos destaca la iglesia románica de San Miguel y lo que queda de San Martín, cuyo ábside fue desmontado piedra a piedra en los años 50 para llevarlo a Nueva York, donde hoy forma parte del museo The Met Cloisters tras un polémico acuerdo de intercambio de patrimonio.
Este episodio de expolio (considerado por muchos como uno de los últimos grandes despieces del patrimonio español durante la dictadura) dejó a San Martín en ruinas, pero su historia añade aún más singularidad al pueblo. Pasear por Fuentidueña significa encontrarse con portadas románicas, palacios como el de Pedro de Luna y rincones donde el tiempo parece detenido, en un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural.
La música que acompaña esta escapada
Si mientras preparas la escapada o imaginas esas praderas verdes en tu cabeza suena la melodía de La Comunidad del Anillo, ahora tienes la oportunidad de poder escucharla en vivo.
Candlelight: El Señor de los Anillos llega a Madrid y podrás hacer el viaje melódico por las tres películas que este año celebran su 25 aniversario. El lugar escogido para estos conciertos es el Hotel Wellington y las entradas ya están a la venta.