La actriz Maribel Verdú ha recordado para Madrid Secreto su experiencia en los inicios de su carrera durante el rodaje de la película La estanquera de Vallecas, destacando la figura de su compañera de reparto, Emma Penella. Verdú, que interpretó a la sobrina del personaje de Penella en la ficción, ha expresado la profunda admiración que sentía por la veterana intérprete. La define como una «genia», una «capitana de barco», y una profesional caracterizada por ser generosa y divertida en el entorno de trabajo.
El vínculo entre ambas actrices se fortaleció de manera especial durante la producción de la cinta. Verdú relata con gran cariño un episodio que marcó su paso por el rodaje: la celebración de su decimosexto cumpleaños. Fue la propia Emma Penella quien tomó la iniciativa de organizarle una fiesta sorpresa en las instalaciones de los estudios Cinearte, un gesto que la madrileña asegura que nunca olvidará por el afecto y cuidado que demostró.
El consejo sobre la seguridad actoral
Además de los momentos compartidos entre tomas, Penella ejerció como mentora para la entonces joven actriz, ofreciéndole orientación para afrontar los retos de la profesión. Verdú recuerda una conversación específica en la que Penella abordó la vulnerabilidad de los intérpretes. Según le explicó, las actrices suelen enfrentarse a una constante inseguridad debido a la exposición del trabajo y a la presencia continua de otras personas observando su labor.
Para contrarrestar estas dudas, la veterana actriz le entregó una herramienta basada en la autoafirmación íntima. Le aconsejó que, de manera completamente privada y sin que nadie más lo supiera, debía convencerse internamente de que era la mejor. Penella argumentaba que adoptar esta convicción en silencio era el único método efectivo para ganar seguridad, creer en una misma y lograr superarse día a día en el set. La lección concluía con una regla estricta para mantener los pies en la tierra de cara al público: «Tú piensa eso, pero no lo digas».