Madrid no tiene mar, pero sí galeones, cartas de navegación y mapas marítimos del siglo XVIII. En pleno paseo del Prado se encuentra el Museo Naval de Madrid, que es testigo de la historia marítima del país. El 2 de septiembre reabre sus puertas tras más de un mes cerrado por remodelación y mantenimiento.
El Museo Naval de Madrid combina la monumentalidad de los palacios madrileños con las colecciones únicas de una buena exposición. Cuenta con más de 3000 piezas expuestas al público, pero lo que más destaca es su escalera monumental: una escalinata de mármol, simétrica, luminosa y elegante que da la bienvenida a los visitantes y conecta las distintas plantas del museo.
Tras cerrar sus puertas el pasado 28 de julio por trabajos de renovación y rehabilitación, el museo recupera hoy su horario habitual. Podrá visitarse de 10:00 a 19:00 de martes a domingo de manera gratuita, aunque en recepción se anima a dejar una aportación voluntaria de 3 euros para contribuir con el mantenimiento.
El primer mapa europeo de las Américas

El museo cuenta con nueve salas en las que se pueden ver colecciones de distintos modelos de buques, globos terráqueos gigantes del siglo XVII y mapas murales con rutas de navegantes españoles. Además, destaca el primer mapa conocido de las Américas realizado por un europeo: un dibujo del año 1500 realizado por Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo español que participó en expediciones con Cristóbal Colón.
Recorrer el Museo Naval de Madrid significa mirar atrás para descubrir todos los instrumentos astronómicos y científicos que han hecho posible mejorar en la navegación. También se exhiben instrumentos decorativos, armas, banderas, uniformes y condecoraciones, piezas de etnografía y objetos personales de marineros ilustres.
La mayor parte de estos objetos son aportaciones de la Casa Real o de instituciones vinculadas a la Marina Española. Esto no resulta sorprendente, ya que fue el propio Secretario de Marina del rey Carlos IV, don Antonio Valdés y Fernández Bazán, quien propuso crear este museo en 1792.
La joya arquitectónica del museo

Tras pasar por varios emplazamientos, la sede actual del Museo Naval de Madrid se encuentra en la primera planta del Cuartel General de la Armada, en un edificio emblemático situado en el paseo del Prado.
Su principal atractivo es una imponente escalera monumental, que podemos considerar una de las más bonitas de toda ciudad. Fue construida en 1928 con mármol de Carrara y diseñada por los arquitectos José de Espelius y Francisco Javier de Luque.
Más allá de su funcionalidad, destaca por su elegancia y simetría. Está decorada con grandes faroles que se usaban en las popas de las antiguas embarcaciones y con un friso con altorrelieves de una escena clásica que procede del palacio de Godoy.
Al igual que en los patios del museo, la escalera está cubierta por una vidriera realizada por la empresa Maumejean. La firma se estableció en España a finales del siglo XIX y ha hecho otros proyectos en el Banco de España o el Palacio de Longoria. La cristalera está formada por cuadrados blancos y verdes en los que aparecen los escudos de los antiguos reinos de España y figuras mitológicas como Neptuno, sirenas y caballitos de Mar.