Los ‘souvenirs’ que deberías y que no deberías comprar

Para saber apreciar lo bueno hay que haber conocido lo malo. O eso dicen. Quizá esta máxima, llevada al campo de los souvenirs para turistas, sea un poco extrema. En cualquier caso, juzga tu mismo. Te traemos nuestra lista con los souvenirs que llevas años regalando sin saber que había vida más allá del cenicero, la taza y la camiseta de “I love Madrid”, y algunos con los que triunfarás.

Souvenirs nivel principiante

Lo clásico no siempre tiene que ser necesariamente algo negativo, pero la verdad es que la típica figura de toro y torero huele un poco a casa vieja de Cuéntame.

Tampoco nos declaramos grandes fans de los abanicos. Admitamos que cuando el calor aprieta no son ni siquiera un remedio, sino un mal menor. Algunos, como los de la foto, pueden llegar incluso a ser auténticas obras de arte hechas a mano. Pero, honestamente, si alguien te regalara un recuerdo de España quizá preferirías una lata de fabada.

Los delantales admitimos que tienen su gracejo, pero por favor ¡parad de regalar tazas con la Puerta de Alcalá estampada! Sabes que cuando necesites tazas, irás al IKEA.

Pero si vas a regalar algunas de las presentes horteradas, por favor, regala este traje de torero. Nunca se sabe en qué ocasión lo podrás necesitar.

Souvenirs nivel experto

Ni todo está inventado, ni todo lo bueno tiene que ser necesariamente nuevo. Y para muestra un botón. La gente de Walk with me tiene, entre otras muchas maravillas, este mapa de Malasaña y otros barrios de la ciudad ilustrados por algunos de los artistas más relevantes del país. También disponen de la versión guía con indicaciones como bares, tiendas y demás sitios a donde ir.

No hace falta decir que uno de los mayores horrores que el prolífico mundo de los souvenirs ha dado son las camisetas del tipo “Alguien que te quiere mucho te trajo esta camiseta de”. Una buena formar de resarcir estos años de infames regalos familiares es darse un paseo por Typographia y comprar una camiseta que te hará recordar la ciudad de forma distinta.

También sabemos ya que los tópicos, cuantos menos, mejor. Y andar regalando a tus amigos de fuera de España un póster con la receta de la paella quizá les haga seguir creyendo que aquí se toma paella para desayunar, almorzar y cenar. Pero admitamos que, con los juegos del comer, siempre se puede hacer una excepción. Estas y otras cucadas, en Madrid al cubo.

No se trata tampoco de hacer de tu casa el bar de La naranja mecánica, pero alguna modernez por aquí y por allá siempre gusta. Y otra cosa no sé, pero moderneces aquí hay muchas. Por ejemplo, estos microclimas colgantes.

El Paracaidista es también una de las cumbres del moderneo malasañero. Uno de los mejores sitios donde encontrar esa pieza de cerámica que no encontrarás en ningún otro sitio creada por artistas de la ciudad.

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