Mientras canciones de Bad Bunny como Callaíta o Where she goes inundan cada metro cúbico del Metropolitano, hay un bar de la Latina en el que los ritmos folclóricos de Puerto Rico resuenan entre catas de destilados caribeños.
El Antillano se aleja del concepto tradicional de bar de copas en La Latina para funcionar como un punto de divulgación cultural donde la percusión en directo y la historia de la isla se mezclan con ron cien por cien boricua. El local estructura su oferta en torno a la bebida y el folclore, creando un espacio donde los clientes participan activamente en las tradiciones caribeñas.
El establecimiento centra su propuesta líquida en el ron importado desde Puerto Rico. A través de sus catas guiadas, los asistentes recorren la historiva de la región mientras prueban diferentes referencias y añejos de este destilado. Como complemento a la oferta principal, la barra sirve tragos típicos que rara vez se encuentran fuera de la isla, como los chupitos de pitorro de coco, una variante de la bebida artesanal tradicional puertorriqueña.
Talleres de plena y percusión en directo
Más allá de la carta de bebidas, el espacio dedica su agenda a preservar y enseñar la cultura musical de su tierra. El Antillano organiza de forma regular talleres históricos de plena, uno de los géneros musicales y bailes más representativos del folclore puertorriqueño. Durante estas sesiones prácticas, los responsables del bar explican las raíces de este ritmo mientras invitan a los participantes a integrarse y tocar los panderos.
La dinámica del bar permite que las catas y las clases deriven habitualmente en una celebración musical espontánea. Con la participación de los propios asistentes a los talleres y los músicos que frecuentan el local, el espacio interior deja paso a los coros tradicionales y los bailes, cerrando la jornada al ritmo de los instrumentos y las canciones populares.