Durante el Mundial de España 1982, una enorme pasarela de acero cruzaba el Paseo de la Castellana para conectar el estadio Santiago Bernabéu con el Palacio de Congresos. Esta estructura, diseñada para facilitar el tránsito de miles de periodistas, no fue destruida tras el torneo: la desarmaron y cortaron en tramos para dar servicio peatonal a diferentes zonas de la capital, donde sigue en uso hoy en día.
El reto logístico de la prensa internacional
En el año 1982, cuenta Adry Flash para Madrid Secreto, el edificio del Palacio de Congresos funcionaba como el Centro Internacional de la Prensa. El evento congregó a más de 3.000 profesionales de los medios que necesitaban moverse a diario entre las instalaciones del estadio y las salas de trabajo. Los periodistas transportaban equipos de grabación y transmisión pesados, lo que dificultaba considerablemente sus traslados a pie.
El acceso a nivel de calle por la Castellana resultaba inviable debido a las aglomeraciones de aficionados. Para esquivar a las masas y garantizar la movilidad técnica, se levantó la pasarela elevada uniendo de forma directa ambos recintos.
Nueva vida sobre la A-3 y la M-607
Una vez concluida la Copa del Mundo, se optó por desmontar la pasarela en lugar de desecharla. La infraestructura de acero se dividió en varias secciones que fueron reubicadas para resolver problemas de conexión peatonal en otras vías rápidas de Madrid.
Una de estas piezas acabó instalada sobre la autovía A-3, donde sirve actualmente como enlace entre las zonas de Moratalaz y el Puente de Vallecas. Otro de los tramos originales se trasladó al norte y se reconvirtió en la pasarela que cruza la carretera M-607, conectando el Hospital Ramón y Cajal con el barrio del Pilar.
La historia de reutilización de esta infraestructura plantea la incógnita sobre qué nuevas soluciones estructurales se construirán en la capital para albergar el próximo Mundial de fútbol en el año 2030.