“Vi que te dejaste de tu novio, baby, me alegro. Vamo’ a celebrarlo en Perro Negro”, canta Bad Bunny en la canción que interpreta junto a Feid en el último disco del primero –Nadie sabe lo que va a pasar mañana. Pero Perro Negro no es solo una canción con 877 millones de reproducciones en Spotify, sino que también y sobre todo es una de las discotecas más populares de Colombia… y la sala en la que Bad Bunny celebró el after party en la gira de Un verano sin ti.
Definida en un comunicado como legendaria discoteca de Medellín –que recientemente ha aterrizado en Miami–, Perro Negro llega también a Madrid. La discoteca se vende con términos como el epicentro del perreo o el templo del reguetón: como una fiesta que “te hará vibrar como nunca”.
¿Qué es Perro Negro?

Perro Negro fue un bar de “buenas y malas muertes” que abrió en 1997, pero fue en 2017 cuando se convirtió en la semilla de lo que es hoy. A la pregunta de ese qué es hoy, el propio club responde: un espacio seguro para el perreo. Como “un sótano oscuro donde la sensualidad resurge entre luces nneones y se baila acalorado sin juzgar a nadie”.
Un artículo de Jules Ownby en El País define así el momento en el que Bad Bunny canta el nombre de la discoteca en su canción con Feid: “Cuerpos frotan con cuerpos. Chicos saltan y se abrazan con amigos. Más alcohol pasa de botellas a bocas. Es el caos total”.
El lugar de apertura es el barrio de Salamanca (calle de Don Ramón de la Cruz, 28,) y al frente de esta idea está el co-fundador Samuel Granados, que ya anticipó lo que era Perro Negro en Madrid mediante el after party de los cuatro sold outs de Karol G en el Santiago Bernabéu. Perro Negro abre este 14 noviembre en la Milla de Oro.
Granados celebra la apertura: “Los tiempos cambian, pero el perreo permanece. Hemos logrado crear una experiencia que todos quieren vivir”. Así que a falta de una gira europea de Bad Bunny –reclamo con el que juega en un interludio del último disco: “su vuelo con destino a Europa ha sido cancelado”–, una de las discotecas favoritas del artista puertorriqueño llega a Madrid entre promesas de experiencia única, concepto diferente.