Fotografía, dibujo, creaciones radiofónicas, objetos, pintura, performances y mucho más. A lo largo de su trayectoria, Esther Ferrer ha explorado diferentes ramas del arte, convirtiéndose en una de las mejores artistas multidisciplinares de su generación.
Desde principios de los 60 hasta ahora, la artista donostiarra ha llevado su trabajo por los mejores museos nacionales e internacionales, con exposiciones en Francia, Alemania, Italia, Suiza, Bélgica, Holanda, Polonia, México o Japón, entre otros.
Ahora, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (calle de Jorge Juan, 106) acoge una nueva exposición dedicada a ella bajo el título Ester Ferrer. Pliegue y proceso, que podrá verse de manera gratuita hasta el 12 de abril de 2026.
Premiada por su carrera

Ester Ferrer ha sido la ganadora de la última edición del Premio Tomás Francisco Prieto de Medallística, un reconocimiento que otorga la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para reconocer la carrera profesional y humana de artistas de prestigio.
Tras recibir los 20 000 euros del galardón y comprometerse a diseñar una medalla para la institución, la artista ha organizado esta exposición en la que resume su desarrollo profesional. El jurado del premio destacó la aportación de su visión libre como una de las principales figuras de la performance en España.
Inspirada en el minimalismo, el arte conceptual y creadores como John Cage o Marcel Duchamp, la obra de Esther Ferrer cuestiona el objeto artístico y se centra en el cuerpo, la materialidad efímera y los límites del lenguaje.
La repetición, una y otra vez

La exposición Esther Ferrer. Pliegue y proceso recoge el universo creado por la artista, donde la repetición siempre está presente. Así lo explica la comisaria, Beatriz Martínez Hijazo, en la web oficial: “Las iteraciones y variaciones que vertebran su trabajo pueden verse de forma más evidente en piezas como Autorretrato en el tiempo, Poema de los números primos, Pi o El libro del sexo”.
Quien visite la muestra podrá encontrar esta tendencia de la artista a lo seriado y la reiteración. Además, están muy presentes los pliegues, lo geométrico y las formas que van desde dentro hacia afuera, que se han convertido en un sello personal de la artista.
El proceso, tan importante como la obra

En las salas de la Real Fábrica de Moneda y Timbre se pueden ver algunas de las obras principales de Esther Ferrer, pero también modelos, maquetas, bocetos, documentos e incluso proyectos que nunca llegaron a realizarse.
De esta manera, la exposición se convierte en un ensayo de lo múltiple y acerca al público la búsqueda creativa de la artista. Para ella, no se trata únicamente de mostrar sus piezas, sino de demostrar que “el proceso es tan importante como la obra”.