La calle Leganitos y los alrededores de plaza España concentran un pequeño número de restaurantes que conforman una suerte de Chinatown. Entre sus opciones, hay un local que puede presumir de ser uno de los establecimientos madrileños donde su carta alcanza mayores niveles de picante.
Un desafío de fuego controlado
Hammer (Leganitos, 41) exige cierta preparación mental antes de cruzar la puerta –igual que otros restaurantes como Kitchen 154. Aunque muchas de las recetas tradicionales suelen estar rebosantes de aceite picante, chiles y pimienta, la camarera –originaria de China– prefiere evitar esa vertiente extrema. Y quizás como consecuencia de eso, la comanda se centra en elaboraciones con un perfil de sabor diferente, alejadas del ardor absoluto.
El primer pase de la mesa es una lubina entera recubierta de carne de cerdo. La combinación de pescado y carne facilita un contraste de texturas brillante. Le sigue la panceta de cerdo al ajillo con salsa picante. El corte está tan bien cocinado que prácticamente se deshace en la boca al instante, dejando un rastro de sabor potente para los comensales más carnívoros.
El dulzor de la berenjena frente al chile
Para equilibrar la intensidad de los primeros platos, se recomienda pedir la berenjena. A diferencia del resto del menú, esta elaboración resulta más dulce que picante. Se convierte rápidamente en la gran sorpresa de la visita, hasta el punto de generar la certeza de que uno podría alimentarse exclusivamente de este plato.
El pepino, servido en rodajas con una generosa capa de chiles por encima, asusta de entrada. Sin embargo, no pica tanto como aparenta y aporta un toque fresco y crujiente perfecto para limpiar el paladar.