Las calles de la capital se convierten a menudo en el escenario principal del cine español, ofreciendo distintas miradas que invitan a recorrerla a pie –tanto es así que es la ciudad española en la que más se rueda.
Es por eso por lo que le pedimos a nuestro colaborador Adry Flash que nos hiciera un itinerario basado en cinco películas para redescubrir Madrid paseando por sus barrios, abarcando desde las zonas más clásicas del centro histórico hasta las áreas periféricas que reflejan la realidad urbanística más compleja de la ciudad.
Del centro histórico a los barrios periféricos
La primera película que nos ocupa es Todas las canciones hablan de mí, de Jonás Trueba, retrata la zona de las Vistillas como uno de los espacios idóneos para caminar. La cinta plantea cómo la ciudad alberga lugares a los que los residentes vuelven de forma recurrente, incluso cuando están ligados a recuerdos dolorosos.
En una línea más histórica, La Virgen Roja, dirigida por Paula Ortiz, permite disfrutar de una especie de ruta turística temporal. Sus escenas muestran zonas como la plaza de Canalejas, el Congreso de los Diputados, el Ateneo y la Gran Vía ambientados en los años 30.
Cambiando de perspectiva, Historias del Kronen, de Montxo Armendáriz, ilustra la necesidad de pasear por el trazado urbano prestando atención a las alturas, recordando la importancia de mirar hacia arriba para captar la esencia de los edificios.
Por su parte, Carmen y Lola, de Arantxa Echevarría, sitúa su relato de amor entre dos jóvenes gitanas en Hortaleza. Este recorrido resulta más agridulce, ya que visibiliza áreas de la ciudad afectadas por los retrasos urbanísticos, como los realojos pendientes de la UVA, recordando que existen zonas en las que el concepto de pasear libremente pierde su significado habitual debido al deterioro de las infraestructuras.
El cierre de esta cartografía fílmica llega con Ópera Prima, de Fernando Trueba. Este largometraje recupera la imagen de un Madrid diferente, donde los viandantes todavía se permitían transitar por el espacio público sin la urgencia contemporánea, marcando un claro contraste con el ritmo actual de las principales avenidas.