Dos años antes de conquistar Cannes y las salas de cine españolas con La Bola Negra, la pareja creativa formada por los directores y productores Javier Ambrossi y Javier Calvo (más conocidos por su nombre en tándem, «Los Javis») abría las puertas de su casi recién estrenado chalet en Pozuelo de Alarcón a la revista Architectural Digest.
Los Javis (acompañados por sus perritas Mary y Susi) habían dado el salto de su pisito en la calle Pez del barrio Malasaña a un chalet de tres plantas en una parcela de 2.500 metros cuadrados en una de las zonas más ricas de la Comunidad de Madrid. «Tocaba un cambio que reflejara nuestro momento vital», explicaba Ambrosi a AD en 2024.
Desde luego, la atmósfera de su nueva casa poco tenía que ver con la de su anterior piso en el centro de la capital: el interior del chalé de la entonces pareja sentimental (además de creativa) era una secuencia de espacios diáfanos muy luminosos y superficies despejadas, de estética brutalista, con paredes de hormigón visto y suelos y encimeras de piedra natural.
Además de la selección de muebles (muchos de ellos obra de grandes iconos del diseño), destacaba también la de obras de arte, firmadas por artistas contemporáneos como Sara Regal, Albert Madaula, Barquero, Nacho Torra o Fabio McNamara.
Jardín con piscina y barbacoa e interior con cine y biblioteca
También la apariencia del exterior, además de la de los interiores, estaba cuidada al milímetro. El paisajismo fue obra del estudio Ambienta, y el amplio jardín contaba además con piscina y barbacoa. «Necesitábamos un espacio donde pudiéramos sentirnos inspirados y cómodos, y que nos ofreciera la posibilidad de dar una vuelta por el jardín para desatascarnos. Nuestra nueva casa cumple ese propósito», contaba Ambrossi a AD.
El diseño de la vivienda corrió a cargo de los arquitectos Benjamin Iborra (del estudio Mesura) y Raúl Hinarejos (de Viraje), junto a los que la pareja trabajó durante tres años hasta ver realizadas sus ideas para la casa, que incluían, por ejemplo, una biblioteca con escaleras de madera de roble para alcanzar las baldas más altas, una segunda cocina auxiliar oculta a la vista de potenciales invitados, una discoteca o una sala de cine privada.
El dúo de cineastas demostró entonces haber puesto tanta atención en los detalles en su casa como en sus grandes producciones cinematográficas. En declaraciones a AD, Calvo explicó: «Hacer esta casa ha sido como rodar una película. Cuando realizamos un proyecto siempre nos gusta juntar gente, reunir talento y aprovecharnos de distintas visiones para crear algo nuevo».
El dúo creativo puso a la venta la casa en 2025
En noviembre de 2025, después de que EL PAÍS hiciera pública la ruptura sentimental entre Calvo y Ambrossi, la revista Lecturas adelantó que los directores habían puesto a la venta su chalet de Pozuelo por 5 millones de euros.
Así, la pareja buscaría desprenderse de la casa que había concebido como un espacio creativo compartido y que había suscitado comentarios de miles de usuarios en redes sociales tras el reportaje en AD, si bien a día de hoy no está confirmado que la venta llegara a realizarse.