Encontrar un buen restaurante japonés en Madrid ya no significa únicamente encontrar buen sushi.Otras técnicas culinarias ganan cada vez más adeptos, como la robata, que ya que cuenta con lugares de referencia en la capital, como Robata Madrid. Este restaurante, situado en pleno barrio de Salamanca (Callejón de Puigcerdá, 4) lleva tiempo construyendo una propuesta propia en torno a la cocina japonesa contemporánea, el producto y una experiencia que combina sofisticación y ambiente relajado.
Para quienes buscan dónde comer o cenar japonés en Madrid, Robata reúne varios mundos en una misma mesa: sushi y sashimi preparados al momento, platos para compartir y pescados y, por supuesto, carnes y verduras cocinados a la robata, la tradicional parrilla japonesa de carbón que da nombre al restaurante. Lo característico de esta selección de robata es que, si bien no pierde el respeto a la técnica y tradición japonesas, también incorpora influencias mediterráneas.
El proyecto Robata Madrid viene avalado por Robata Barcelona, que desde hace una década ofrece en la ciudad condal una carta llena de propuestas deliciosas que combinan la tradición nipona con la modernidad y que presta un servicio y una atmósfera pensados para disfrutar sin prisas. En Barcelona ya son todo un referente y, con la misma filosofía, están en camino de convertirse en uno de los mejores restaurantes de Madrid.
Cocina japonesa en el barrio de Salamanca

La experiencia Robata Madrid empieza nada más cruzar la puerta. Su decoración elegante y acogedora crea una atmósfera cálida y sofisticada, donde el cuidado por los detalles se percibe desde el primer momento.
Ya en la mesa, la gran protagonista, la robata. Por esta parrilla japonesa al carbón pasan carnes, pescados, mariscos y verduras, con brochetas de solomillo, secreto ibérico, gamba roja, salmón, vieira o setas, además de platos como el wagyu japonés, el donburi de anguila o el pulpo al olivo.

Pero la propuesta va más allá de la brasa. No todos los restaurantes japoneses sirven sushi, pero Robata Madrid sí se atreve con éxito con esta especialidad y vamos a poder degustar todo tipo de nigiris, sashimis, makis y uramakis elaborados al momento. Entre las propuestas destacan los gunkan de toro con huevo, hamachi y wagyu con trufa, junto al usuzukuri de toro, trabajado con un corte extremadamente fino, casi translúcido.
Otras propuestas que bien merecen una visita a Robata Madrid incluyen el tataki de atún o el tiradito de hamachi, además de elaboraciones pensadas para compartir. Para empezar, las gambas rojas a la parrilla resumen bien el espíritu de la casa: producto, técnica y sabor. Las elaboraciones artesanales y las salsas propias terminan de dar forma a una cocina japonesa contemporánea que suma tradición e influencias con una identidad propia.
Un lugar para quedarse, no solo para venir a comer

Parte de lo que diferencia a Robata de otros restaurantes japoneses sucede también fuera del plato. El trato exquisito del personal y el gusto por los detalles se sienten desde el primer instante. Una decoración elegante y acogedora llena de sofisticación y su ambiente urbano convierten Robata Madrid en un escenario que funciona tanto para una cena especial como para una comida que se alarga.
El servicio acompaña toda la visita, y la propuesta se completa con una selección de vinos nacionales e internacionales, sakes y coctelería, que refuerza la idea de Robata como un restaurante para disfrutar de principio a fin y no únicamente como un destino de sushi.
Quien busque un japonés en el barrio de Salamanca encontrará en Robata Madrid una de las direcciones imprescindibles de la gastronomía nipona en la capital, con sushi, cocina a la brasa, producto y técnica en una misma mesa.