Madrid ha perdido otro de sus comercios centenarios. Tejidos Bober, estaba situado en el número 12 de la calle Imperial, pero anunció su cierre definitivo en el pasado julio. Los orígenes del establecimiento tan madrileño se remontan a 1834, aunque la familia Bober se hizo cargo del negocio en 1919. En 2026 se cumplían, por tanto, 192 años desde su apertura: casi 200 años que ha convertido esta tienda de telas, reconocible por su portada de madera roja y cristal, en parte del paisaje comercial de las inmediaciones de la Plaza Mayor.
La historia del local está ligada a un edificio que sobrevivió al gran incendio de la Plaza Mayor de 1790. El Ayuntamiento de Madrid sitúa el inicio de aquel fuego el 16 de agosto, a las once de la noche, entre el Arco de Cuchilleros y el Arco de Toledo. Las llamas permanecieron activas durante nueve días y destruyeron un tercio del perímetro de la plaza, pese al trabajo de más de mil hombres. Décadas después de aquella catástrofe, el inmueble que perduró de la calle Imperial acogió un negocio que terminaría sumando su propia historia a la del entorno.
Una tienda de tela centenaria

Tras su fachada, el atractivo de Bober iba más allá de comprar tela por metros. A la histórica tienda acudían diseñadores y profesionales de productoras de cine y televisión en busca de tejidos que ya no se fabricaban. Entre sus clientes históricos, se encontraba cantante y diseñador Tino Casal. Ese fondo de telas y la especialización acumulada durante generaciones explican el valor de un comercio que no solo atendía compras cotidianas: también ofrecía materiales difíciles de encontrar para proyectos de vestuario y creación.
Su despedida supone la pérdida de una actividad comercial de casi dos siglos, pero conviene distinguir el cierre del negocio del futuro de su imagen exterior. Por ahora la fachada roja no parece que vaya a desaparecer. Tampoco se conoce qué uso tendrá el local ni quién podría ocuparlo después dado el valor histórico del espacio.