Durante décadas fue una puerta de entrada al “universo Zara” en pleno centro de Madrid y un símbolo del desembarco de Inditex fuera de Galicia. Hoy, aquel primer Zara que abrió en la capital, en el número 6 de la calle Carretas, frente a la Puerta del Sol, es ya solo un local cerrado, sin rótulos ni maniquíes, en busca de nuevo destino. La tienda cerró definitivamente en abril de 2021 dentro del plan global de la compañía para clausurar locales medianos y antiguos y concentrarse en grandes ‘flagships’ más tecnológicos y mejor ubicados (Gran Vía, Plaza de España, Serrano), pero su despedida ha cobrado estos meses un matiz de adiós definitivo: el bajo, propiedad de la Mutualidad de la Abogacía, se ha puesto formalmente a la venta, lo que cierra la puerta a un hipotético regreso de Zara a este espacio histórico.
El edificio tiene más de 2.600 metros cuadrados repartidos en siete plantas y una larga trayectoria comercial a sus espaldas: antes de que Amancio Ortega colocara allí su primer escaparate madrileño en los años 80, fue sede de Sederías Carretas, uno de los antecedentes de Galerías Preciados. Convertido después en el primer Zara de Madrid y en la primera tienda del grupo fuera de A Coruña, el local acompañó el crecimiento del gigante textil durante casi cuatro décadas, hasta que la estrategia de optimización ha hecho que incluso se cierre la primera tienda de Zara de la historia.
Adiós a las tiendas mediana de Zara

El cierre, en su momento, fue casi quirúrgico, sin grandes anuncios ni carteles de despedida, la persiana bajó como parte de un movimiento más amplio mientras la marca reforzaba sus nuevas catedrales comerciales en otros ejes del centro. Lo que hoy cambia es el carácter de ese vacío. Al salir al mercado, el antiguo Zara de Carretas se consolida como uno de los grandes caramelos inmobiliarios de la zona, un local icónico en la que fue “la meca del retail” madrileño tradicional. Para los expertos, su futuro marcará también el tipo de comercio que viene: ¿seguirá la calle apostando por moda y ‘fast retail’ o dará paso a otros usos más experienciales, restauración o incluso ocio turístico?
Mientras tanto, el pulso de la Gran Vía y de los nuevos ejes comerciales confirma que el adiós al primer Zara de Madrid no es un síntoma de retirada, sino un cambio de piel. La marca ha ido cerrando tiendas pequeñas y medianas en calles históricas para concentrar su oferta en macroespacios donde integrar probadores inteligentes, logística omnicanal y colecciones completas, como demuestra la reapertura de su buque insignia en Serrano y otros proyectos recientes.