La vía ferrata del Cerro Almodón, junto al embalse de San Juan en San Martín de Valdeiglesias, es hoy una de las nuevas puertas de entrada al turismo de aventura vertical en la Comunidad de Madrid: una infraestructura moderna, equipada con grapas, cables y un espectacular puente colgante que permite caminar por la roca con vistas abiertas al pantano de San Juan.
Oficialmente conocida como Vía Ferrata Virgen de la Nueva –Carlos Molano–, se ha convertido en la primera ferrata homologada de la región, consolidando el entorno del embalse como uno de los escenarios más atractivos para combinar deporte, naturaleza y ocio acuático.
El recorrido total cuenta con unos 400 metros equipados sobre roca granítica, con un desnivel que ronda entre 78 y 250 metros dependiendo del sector y la variante elegida. Se ha diseñado con dos niveles principales: un trazado K3, catalogado como dificultad moderada, y otro K4/K4+, más exigente, que requiere buena forma física y fuerza de brazos en los tramos verticales y aéreos. En la escala K de las vías ferratas –que va de K1 (muy fácil) a K6 (extremadamente difícil)–, una ruta K3 implica pasos verticales, algún tramo expuesto y la presencia de elementos como puentes, mientras que K4 ya entra en el terreno “difícil”, reservado a personas con experiencia previa y acostumbradas al esfuerzo en pared.
El paisaje: el “Caminito del Rey” madrileño

Uno de los grandes atractivos de la ferrata del Cerro Almodón es el entorno: la ruta recorre paredes de roca en un cerro que se asoma directamente al embalse de San Juan, con vistas continuas al agua, a las embarcaciones y a los pinares que tapizan las laderas. Desde los tramos altos, la panorámica se abre como un anfiteatro natural sobre el pantano, creando un efecto muy similar al de los balcones y pasarelas del Caminito del Rey en Málaga, pero con un paisaje menos abrupto y más boscoso, donde el azul del agua y el verde del pinar comparten protagonismo con la roca granítica.
El famoso puente colgante tibetano es uno de los puntos icónicos del recorrido. Es una estructura de cables que enlaza dos sectores de la ferrata y obliga a avanzar con el embalse bajo los pies, convirtiéndose en una experiencia muy fotogénica y en el momento de mayor adrenalina. A ello se suman repisas donde descansar y pequeños balcones naturales que funcionan como miradores, desde los que se aprecia tanto la lámina de agua como el paisaje de la Sierra Oeste madrileña.
Comparada con otras vías ferratas de España
Si se compara con algunas de las grandes vías ferratas del país, la del Cerro Almodón se sitúa en un rango medio de dificultad y longitud, pensada para un público amplio pero activo. Frente a rutas extremas como Cágate Lorito o Feliz Navidad en Cataluña, de grado K6 y reservadas a ferratistas muy experimentados, o Circ du Soleil, catalogada como K7+ y considerada la más difícil de España, la ferrata madrileña ofrece una experiencia intensa pero accesible para personas con buena forma física que quieran ir más allá del senderismo clásico sin entrar en la alta especialización.
Esto convierte al Cerro Almodón en una opción muy interesante para quienes ya han hecho alguna ferrata fácil y quieren subir un escalón sin entrar en recorridos extremos: el sector K3 es apto para deportistas activos sin miedo a las alturas, mientras que el K4+ se dirige claramente a ferratistas con cierto rodaje. No es, por tanto, una vía de iniciación total para familias con niños pequeños, pero sí un paso lógico para quien quiera vivir sensaciones similares a las del Caminito del Rey con algo más de componente deportivo, siempre con material homologado (arnés, casco, disipador, guantes) y, preferiblemente, guiado profesional si no se domina la técnica.