Casi 10 veces la altura del Pirulí: lo que hay detrás del montaje de los conciertos Candlelight en Madrid
¿Cinco mil?, ¿quince mil?, ¿treinta mil? Aquí te contamos cuántas velas se usan en los conciertos Candlelight en Madrid y todo el proceso antes de que la experiencia comience.
Concierto Candlelight en el Colegio de Médicos de Madrid
Quizá ya hayas ido tú, un amigo, o solo los hayas visto en Instagram, pero muy probablemente te suenen los conciertos Candlelight en Madrid: espacios emblemáticos de la ciudad que acogen conciertos en directo a la luz de las velas. ¿Pero cuántas son exactamente? Hablamos de miles, y no como hipérbole: 5.000, 15.000, 30.000 velas…
No hay un número fijo porque todo depende de cada espacio, pero el resultado siempre es el mismo: cada rincón iluminado con luz cálida gracias a miles puntos de luz. Pero lo que parece sencillo realmente tiene mucho detrás. Un proceso que empieza bastante antes de que comience el concierto y del que aquí te contamos cada detalle.
Lo que pasa antes del concierto
Todo empieza desempacando cajas. Y cajas. Y cajas. Cada una contiene velas separadas por tandas, que se agrupan en el suelo por secciones según el lugar en el que se van a colocar más adelante. Una vez todas están desembaladas, comienza la colocación por el pasillo, el escenario, los escalones y básicamente cada rincón (siempre dejando hueco para que el público pueda moverse cómodamente).
Y, finalmente, la parte más impresionante: el encendido. Los interruptores se encienden uno a uno por bloques. Se comprueba que cada vela funciona correctamente sin que ninguna interfiera con otra, y que todas brillan de forma similar.
El resultado es una atmósfera mágica creada por muchas manos de forma metódica, constante e igual de mágica. Y eso se nota en cada espacio. En el caso del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), por ejemplo, la madera del salón de actos toma un color distinto precisamente a esa iluminada puesta en escena.
Para que te hagas una idea: si apilásemos 15.000 velas, su altura equivaldría diez veces a la del Pirulí. Cincuenta veces la del Edificio Telefónica, en el caso de que lo hiciésemos con las 30.000 velas que se utilizan en algunos espacios. Lo sabemos, impresionante.
Pero como ocurre con todo lo bueno, Candlelight también termina. Y cuando llega ese momento, las velas se apagan una por una y se agrupan por zonas para volver a guardarlas. Y así con cada nuevo concierto, toque en el lugar o la ciudad que toque.
Así que ahora cuando vuelvas a ir a un concierto Candlelight en Madrid, no solo sabrás lo que hay detrás, sino que también podrás decírselo a tu acompañante antes de que empiece el concierto para que quedes como la persona interesante y culta que sabemos que eres (porque eso es muy de personas que van a Candlelight).