Carabanchel estrena un parque con la reapertura del parque lineal Manolito Gafotas, transformado en un corredor de más de 116.000 metros cuadrados pensado para pasear, hacer deporte y poder reunirse. La reforma, que ha supuesto una inversión de 4,4 millones de euros, busca reducir el impacto de la M‑40, que se encuentra a escasos metros, y convertir este espacio entre Carabanchel Alto y la carretera del Barrio de la Fortuna en una zona ajardinada, con protagonismo del peatón, la bicicleta y las zonas para el asueto.
El nuevo Manolito Gafotas es un gran eje verde lineal, con tres recorridos paralelos que incluyen una senda urbana peatonal, una senda forestal ciclista bidireccional y una senda forestal peatonal, separadas por parterres ajardinados. Para reforzar su papel de “pulmón” de Carabanchel se han plantado 1.162 árboles y más de 27.000 arbustos de especies autóctonas, que ayudarán a filtrar ruido y contaminación procedentes de la M‑40 y a generar sombra en los itinerarios.
La gran zona triangular del parque concentra buena parte de las nuevas áreas de ocio con juegos infantiles, zonas de ejercicio para mayores, espacios de petanca y calistenia, merenderos con sombra y una pista de baile al aire libre. Se suma además un mirador con bancos, una pista de patinaje y un pequeño anfiteatro para actividades culturales y exhibiciones urbanas, que ya se han usado en la inauguración para sesiones de danza y deporte.
Skate, deporte y vida urbana en el nuevo parque

Uno de los mayores reclamos para el público joven es el nuevo skate park, con zonas de street y bowl. El circuito de running, los carriles bici y las áreas de calistenia completan una oferta deportiva que convierte el parque en un punto de encuentro activo a cualquier hora del día, pensado tanto para entrenar como para iniciarse en estas disciplinas.
La actuación incluye la instalación de alumbrado público con luminarias led de alta eficiencia y la colocación de casi un centenar de bancos repartidos por los distintos caminos y miradores. Al mismo tiempo, se han puesto en valor varios restos arqueológicos, como la noria y estructuras del antiguo Palacete de la Duquesa de Santoña, del siglo XIX, integrándolos en el recorrido para que el paseo combine naturaleza, ocio y memoria histórica.