La cosa está que arde en esta primavera incipiente que arroja marzo. Con la floración y el entretiempo (sea eso lo que sea en pleno siglo XXI), los conciertos de marzo en Madrid se intensifican y llegan las grandes promesas del año. Lo vemos con los sold outs de The Divine Comedy, de Suede, de Hans Zimmer, las dos fechas de pablopablo o las cuatro de Rosalía. Lo vemos, también, en artistas que eligen Madrid como ciudad de presentación de disco, de fin de gira o de paso. En marzo hay conciertos minimalistas, hay electrónica, también sonidos sureños y hasta comebacks que nos retrotraerán a los bares de copas de 2005. Vamos.

Herman Düne se quedó atrapado (como tantas personas) en un lugar alejado de su hogar durante la pandemia. Más bien, un no-lugar: un hotel de Montreal. Desde allí empezó a escribir y a componer sobre la tristeza y la morriña al encontrarse lejos de casa, de su compañera de vida y sus tres gatos. El resultado es este disco, Odysseús, una obra folk-pop que pese a hablar de la distancia y ese echar de menos, es un abrazo cálido y distendido.

Lo de Tei Shi es de una capacidad vocal sublime, ritmos pop llenos de referencias al folclore de sus raíces (que van desde Colombia a Canadá, país en el que se crió), un punto oscuro y bases electrónicas. Se desmarca del pop más mainstream para abrazar lo alternativo sin dejar de crear paisajes sonoros propios que solo le pertenecen a ella.

De Brasil con un rock de guitarras elegante, dulce. El concierto del 2 de marzo será un paseo melodioso por su último disco, Nenhuma Estrela (quinto álbum de su trayectoria).
The Kooks (4 de marzo)

Entradas: a partir de 50€
I’m not saying it’s your fault, Although you could have done more, Oh you’re so naive yet so… The Kooks es el sonido de un momento muy concreto: la primera década del siglo XXI. Guitarras ligeras, melodías pegadizas, estribillos emotivos y un look desenfadado entre lo brit y lo rock. Ahora, vuelven. Lo harán en La Riviera y, esperemos, toquen todo aquello que hizo que durante los años 2005 y 2006 hubiera una banda sonora tan propia y definida.
Depresión Sonora (5 de marzo)

Entradas: a partir de 24,25€
Marcos Crespo nació en Vallecas. Esto marca parte del proceso creativo de sus letras y melodías: el extrarradio, la vorágine vital de los veintitantos, el hastío y la reflexión sobre la hiperproductividad… Todo se une en pinceladas de post-punk y sintes acelerados que, en cambio, cantan a la desaceleración.

Que su presentación del nuevo disco se haga en la sala Wurlitzer no es casual: Humour son batalleros, gritones, extremos en directo. En su última creación Learning Greek, además de conectar el cantante con sus raíces helenas, sueltan todo lo que tienen dentro en forma de post-hardcore, algo de screamo e incluso grunge. Y las madrileñas lo sabemos: en el Wurli, aunque no suene mejor, siempre suena más auténtico.

La intensa gira internacional en la que se encuentra Tash Sultana lleva por nombre Return to the Roots: una vuelta al origen, a lo que hizo que saltase de los vídeos caseros en su habitación grabados para YouTube a los escenarios más grandes de todo el planeta. La multinstrumentista australiana nunca dejó de lado la psicodelia, el reggae, el R&B y la electrónica. Y en esa fusión encuentra su hogar. Y nosotros nuestra casa.

Los Psychedelic Porn Crumpets están que tiran la casa por la ventana: no solo han producido un álbum, sino dos, Carpe Diem, Moonman y Pogo Rodeo. Presentarán este boom creativo pasando por algunas ciudades españolas y por festivales (también pisarán el Azkena Rock Festival). Los australianos empezaron como una banda indie «más» para convertirse en representantes del género de su país.

O’Flynn ha sido bendecido por los grandes de la electrónica: Ben UFO, Gilles Peterson, Four Tet o Floating Points. Esta bendición dice mucho. Pero dirá mucho más el live electrónico de la Clamores que promete ser pura dinamita en la pista de baile.

La banda noruega de hard rock Gluecifer decidieron darse un tiempo… en 2005. Veintiún años más tarde aquí están, de nuevo, pisando los escenarios en una intensa gira para presentar Same Drug New High (misma droga, pero diferente subidón). Definen su rock como «hiperlocal» y de corto alcance, al dedicarlo a la ciudad que les vio nacer, Oslo. Pero, por lo que sea, sigue llegando mucho más allá de la capital noruega incluso más de dos décadas después.

¿Cómo sostener una banda cuando los cuatro componentes de esta viven en lugares tan dispares como Londres, Nueva York, Melbourne y Wellington? Con tesón, synth pop, ruido y ensayos transoceánicos. Yumi Zouma son el ruido bien hecho (porque como los amantes del noise y el shoegaze sabrán, hay que saber hacer ruido, no todo vale). En este directo presentarán su nuevo disco, No Love Lost to Kindness.

¿Hay que dejarse llevar por las primeras impresiones? En el caso de Robert Jon & The Wreck, sí. Es sabor sureño, es la California densa y folclórica, es la guitarra eléctrica y el southern rock más elevado. Es la voz profunda, la bota vaquera, es el corbatín gaucho.

Entradas: a partir de 19€
Tuvieron que venir Nacho Vigalondo y Los Javis para ponernos en nuestro sitio, para elevar la figura de Tamara-Ámbar-Yurena. Para recordar que todos hemos estado ahí, en el ojo del huracán más devastador, de alguna u otra manera. Tuvieron que venir para reivindicar a una artista que no dejó de trabajar incluso cuando el mundo, su mundo, se le ponía en contra ridiculizando, maltratando, en prime time. Ahora es su momento. Yurena: el concierto que nunca fue, es el concierto que será y que tratará de darle, al menos durante una hora, el reconocimiento merecido.

Un cuarteto de cuerda interpretará grandes partituras de la música clásica (como Las cuatro estaciones de Vivaldi; El cisne, de Camille Saint-Saëns; o El lago de los cisnes de Tchaikovsky), con más de 5000 mil velas a sus pies y mil drones en el cielo.
Biznaga (27 y 28 de marzo)

Entradas: a partir de 22,25€
Lo que han hecho Biznaga con sus últimos discos es la canción protesta del siglo XXI. Quizás exageramos pero algo hay en El Entusiasmo o La Gran Renuncia (por ejemplo) que apela a todo lo que nos ocurre y llama a la acción. No en vano, fueron los encargados de poner banda sonora a la acción de las vecinas de Tribulete, 7, coaccionadas y amenazadas por un fondo buitre. Más Biznaga, menos buitres.