Son todo oídos, formación e intuición artística. Detrás de grandes experiencias en Madrid como Candlelight y otras producciones principales de Fever Originals, un equipo global se asegura de garantizar la mayor calidad musical en cada rincón del planeta: son el Fever Music Team, el conjunto de expertos que diseña la atmósfera y los repertorios de uno de los planes por excelencia de la capital. No son los que vemos sobre el escenario, pero sin estos curadores musicales no habría concierto (literalmente). Y hoy hablamos con ellos.
¿Qué es un curador musical y quiénes son?
Pablo, Lulu, Ricky, Aalok, Andy, Hyunmin, Paula Flores, Paula González, Tyler, Ana Sofía, Javi, Ross, German y Adrian. Catorce curadores en total repartidos por regiones de todo el mundo y especializados en cada una de sus zonas.
Y aunque ahora mismo todos pertenecen al mismo equipo, su contexto académico se define no solo por la variedad sino por la excelencia: doctorados, musicología en Oxford, un antiguo actor profesional de Broadway, estudios en Berklee… La gran mayoría toca varios instrumentos y se han formado principalmente en música clásica, mientras que otros tienen expertise en otros géneros como el jazz o los musicales.
Bailarines y músicos en activo de distintas especialidades cuyo rol es «asegurar la calidad de las experiencias a nivel artístico» y mantenerla en las otras cientos de ciudades del mundo. Son, básicamente, los “guionistas” de todo el concierto. Desde encontrar a los intérpretes hasta confeccionar los programas y crear los arreglos, para German el resultado final tiene que pasar por su prueba de fuego: «¿Me gustaría que mi madre fuera a verlo?».

De Mecano a los Vallenatos: diferencias musicales entre regiones
No todos los programas sirven para todas las ciudades. El equipo hace un especial hincapié en tener sensibilidad hacia las diferencias culturales y regionales, especialmente al decidir qué canciones se incluyen en el repertorio y cuáles no. “Hablamos mucho de democratización, pero también es fundamental hablar de descolonización”, aseguran.
Y para ello también hay que conocer bien la zona para la que se prepara el programa. “Por ejemplo, si hay un artista o un género popular específicos de una región, creamos un programa creado explícitamente para esas zonas”, comenta Lulu. Y programas como el de Mecano en Madrid (el favorito de Paula González) o el de los Vallenatos en Colombia (el preferido de German) lo demuestran:
El vallenato es un género musical colombiano muy popular especialmente entre la clase trabajadora. Y poder presentar una parte tan importante de mi cultura al público y utilizarla para acercar la música clásica a un sector de la población que históricamente ha sido excluido de ella es un gran honor. (German Ocampo)

El rol de la tecnología: el valor de lo humano
En un momento en el que ChatGPT nos soluciona la duda existencial del menú semanal o el outfit del día siguiente, el Fever Music Team usa los algoritmos como herramientas de apoyo logístico y analítico. Pero no como reemplazos para la creatividad. Aseguran que, aunque las plataformas digitales y las métricas de datos son muy útiles para rastrear las tendencias emergentes en aplicaciones como TikTok o Spotify, las decisiones finales de curación artística se centran firmemente en las capacidades humanas.
Como comenta Andy Deschenes, “la música es algo vivo que respira, creado por artistas de carne y hueso”. Y aunque las herramientas digitales son muy buenas para optimizar la gestión de datos y simplificar la parte más administrativa, la curaduría creativa se basa en lo humano: la formación de los curadores, su sensibilidad y sus propias vivencias.
Ana Sofía concuerda con esta visión, especialmente porque cree que la IA basa todas sus recomendaciones en datos numéricos automatizados: «Y, aunque los números son importantes, no es lo que de verdad importa«. De hecho, esa misma filosofía es la que siguen al elegir las canciones de cada programa. No seleccionan únicamente las más conocidas, sino también las que destacan por su indiscutible calidad artística, aunque sean menos comerciales.

¿Cuál es el objetivo final?
Ya sea en eventos de gran escala o en formatos más íntimos como los de The Jazz Room, el objetivo de los curadores siempre es garantizar un viaje sonoro perfectamente cohesionado a cada uno de los espectadores. “No queremos que los conciertos de música clásica se sientan como un museo, sino como parte de un diálogo constante con la cultura”, afirma German. Y, concierto a concierto, todo el equipo se asegura de que sea así.
Curadores: Pablo Moreno Sánchez, Robert Tyler Bechtle, Javier Calderari Torres, Ricky Schweitzer, Ana Sofía Vela Ramirez, Andree-Ann Deschenes, Hyunmin Kang, German Ocampo Barrera, Adrian Martens, Paula González, Paula Flores, Lulu Whittington, Ross Raymond Mccaw y Aalok Gandhi