En estos días, todo gira en torno al eclipse: horarios, mapas, gafas homologadas y planes para mirar al sol sin dañar la vista. Sin embargo, el cielo de Madrid tiene preparada otra cita igual o más emocionante, que no necesita filtros ni equipamiento especial y que sucede cada año: la lluvia de estrellas de las Perseidas, también conocidas popularmente como las lágrimas de San Lorenzo.
Mientras el eclipse será un espectáculo puntual, las Perseidas convierten muchas noches de verano en un auténtico desfile de estrellas fugaces visible desde todo el hemisferio norte, incluida la Comunidad de Madrid.
Qué son las Perseidas y cuándo ocurren
Las Perseidas son una lluvia de meteoros asociada al cometa Swift-Tuttle. Cada año, entre mediados de julio y finales de agosto, la Tierra atraviesa la nube de polvo y pequeños fragmentos que dejó ese cometa en su órbita; al entrar en la atmósfera, esas partículas se desintegran a más de 50 kilómetros por segundo y generan los destellos que llamamos estrellas fugaces. Según el Instituto Geográfico Nacional y la American Meteor Society, la lluvia está activa aproximadamente del 17 de julio al 24 de agosto, y su máximo de actividad se concentra en torno a las noches del 11 al 13 de agosto, con especial intensidad la noche del 12 al 13. coincidiendo con el eclipse.

En condiciones óptimas, las Perseidas pueden alcanzar tasas de 60 a 100 meteoros por hora, e incluso acercarse a los 200 en años especialmente favorables. 2026, además, viene con regalo: esa noche de máximo coincide con Luna Nueva, lo que implica un cielo mucho más oscuro y mejores condiciones para la observación, siempre que nos alejemos un poco de las luces de la ciudad.astronomia.
Sí, se pueden ver también desde Madrid
Aunque Madrid sufre una notable contaminación lumínica, las Perseidas siguen siendo visibles si se eligen bien los lugares de observación. Las guías de astronomía recomiendan alejarse de los núcleos urbanos, buscar horizontes despejados y evitar farolas y focos directos; pero incluso dentro de la propia ciudad hay puntos donde se pueden disfrutar: la Casa de Campo, el Cerro del Tío Pío (Parque de las Siete Tetas), el Parque Juan Carlos I, el Parque Lineal del Manzanares o las inmediaciones del Planetario de Madrid son algunos de los clásicos.
Si se puede salir un poco más, la Sierra de Guadarrama, la Pedriza, Buitrago de Lozoya, el Puerto de Navacerrada o el Parque Regional del Sureste ofrecen cielos mucho más oscuros y abiertos, ideales para tumbarse en el suelo o en una tumbona y dejar que las estrellas fugaces vayan apareciendo. No hace falta telescopio: basta con paciencia y acostumbrar la vista a la oscuridad durante unos minutos, mirando hacia la zona de la constelación de Perseo, de donde parecen emanar los meteoros.