A hora y media en coche de Madrid, en lo alto de una peña sobre la villa amurallada de Pedraza (Segovia), se alza un castillo medieval del siglo XIII que hoy tiene unos propietarios tan reconocibles como inesperados: Santiago Segura, José Mota y el productor teatral Luis Álvarez. La fortaleza, construida sobre restos romanos y árabes fue declarada Bien de Interés Cultural en 1983,.
El castillo de Pedraza se levanta en la parte más alta de la villa, sobre roca, con planta compacta, torre del homenaje y murallas que miran al valle. Su origen se sitúa en el siglo XIII, cuando el reino de Castilla avanzaba hacia el sur del Duero y necesitaba fortalezas que controlaran territorio y rutas. A lo largo de los siglos ha sido de todo: residencia de los Herrera en el XV, prisión medieval –allí estuvieron los hijos de Francisco I de Francia como rehenes de Carlos I–, palacio de los duques de Frías y, ya en el siglo XX, casa‑estudio del pintor Ignacio Zuloaga.
Zuloaga lo compró en 1925 por 13.000 pesetas, lo restauró y convirtió una de sus torres en taller de pintura. Sus descendientes lo mantuvieron como residencia y museo privado hasta que, casi un siglo después, decidieron venderlo: la fortaleza se puso en el mercado a comienzos de 2024 por unos cinco millones de euros y acabó cerrando la operación en torno a los 4,8 millones.
La compra por Segura y Mota: de museo privado a factoría cultural
En 2024, la sociedad Teatrópolis (propietaria también del antiguo teatro de la estación del Norte, hoy Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío) se convirtió en nueva dueña del castillo. Detrás de la empresa está los tres socios ilustres socios ya mencionados arriba.
Su intención siemore ha sido restaurar la fortaleza, abrirla de forma mucho más amplia al público y convertirla en foco de proyectos culturales.
Arquitectónicamente, el castillo combina elementos góticos con influencias mudéjares en detalles como arcos y soluciones constructivas, dentro de la lógica militar medieval castellana. Tiene unos 650‑683 metros cuadrados habitables, nueve habitaciones, salones, jardines, piscina y hasta mazmorra, además de una parcela de unos 30.000 metros cuadrados.
Lo más interesante para el visitante es que se puede entrar. La fortaleza está abierta al público mediante visita y entrada, con acceso a patios, salones, estancias privadas restauradas y zonas que nunca se habían enseñado. La entrada general cuesta unos 6,70 euros.
La villa de Pedraza está a poco más de una hora de la capital: el trayecto habitual pasa por la A‑1 o la A‑6 y carreteras secundarias segovianas hasta alcanzar el pueblo amurallado, que se percibe desde lejos como un promontorio de piedra con el castillo dominando el perfil.