Los aficionados del Atlético de Madrid que decidan quedarse en la capital mientras su equipo juega la final de la Copa del Rey contra la Real Sociedad podrán ver la retrasmisión del partido desde el Cívitas Metropolitano y así compartir el entusiamo con otros colchoneros.
El club madrileño abrirá el el estadio para ver el partido en pantalla gigante con entradas asequibles, pensadas para que miles de aficionados puedan vivir la cita juntos sin viajar a Sevilla. Mientras que los precios para estar en La Cartuja se han disparado, el Atleti ha fijado tarifas populares: 10 euros para socios y 20 euros para público general, con la opción de añadir un suplemento de 15 euros para aparcar en el propio estadio, lo que permite montar un auténtico ambientazo de previa y partido a precios accesibles.
La venta de localidades se realiza a través de la web oficial del club, en un espacio habilitado específicamente para este evento, y el Atleti recuerda que el abono de temporada no es válido, por lo que todo el que quiera asistir, incluso siendo abonado, debe sacar su entrada individual.
La celebración de los colchoneros

La idea del club es convertir el Metropolitano en una especie de “mini Cartuja” rojiblanca: grada animada, pantallas gigantes, sonido de estadio y la sensación de vivir la final rodeado de miles de hinchas, algo especialmente atractivo para quienes se han quedado fuera del reparto de entradas oficiales o no pueden asumir los precios del desplazamiento y el mercado secundario.
En un contexto en el que las entradas para la final en Sevilla parten de 89 euros las más baratas y se disparan muy por encima de los 200 euros en muchas zonas, y donde las reventas llegan a cifras de varios cientos de euros por asiento, esta iniciativa en casa se ha recibido como un gesto de complicidad con la hinchada. Para muchos atléticos, el plan perfecto pasa ahora por llenar el Metropolitano, montar el ritual de siempre, bufanda, cánticos, previa en los alrededores, y empujar al equipo desde Madrid, sabiendo que, ganen o pierdan, habrán vivido la final en familia rojiblanca y sin dejarse el sueldo en el intento.