Tras décadas cerrado y años de obras, El Palacio del Capricho de la duquesa de Osuna pasará de ruina casi olvidada a convertirse en un museo dedicado a la Ilustración madrileña y a la figura de su propietaria. La reapertura está prevista para 2027 como nuevo espacio cultural del Ayuntamiento, integrado en el parque de El Capricho, en la Alameda de Osuna.
El palacio de los duques de Osuna, ubicado en el corazón del parque de El Capricho, nació a finales del siglo XVIII como refugio de la alta sociedad ilustrada madrileña. Lo impulsó María Josefa de Pimentel Téllez-Girón, IX duquesa de Osuna, una de las grandes mecenas de la España de la Ilustración: mujer culta, amante de la música, el teatro y las artes, que convirtió la finca en un auténtico laboratorio de ideas, tertulias y espectáculos.
Por allí pasaron escritores, músicos, científicos… y también Francisco de Goya, que pintó para los Osuna obras emblemáticas como El aquelarre o El columpio, además de la serie de grabados de Asuntos de brujas. El palacio fue, en su tiempo, mucho más que una residencia de recreo: era un lugar de recreo, un escenario pensado para disfrutar de conciertos, representaciones teatrales, paseos entre templos románticos y largas charlas sobre el futuro del país.
De enclave aristocrático a ruina cerrada durante décadas

La historia posterior no fue tan amable. Tras el esplendor del siglo XVIII y XIX, la finca de El Capricho, y con ella el palacio, sufrió guerras, cambios de propiedad, abandonos y usos militares. Durante la Guerra Civil llegó a albergar el famoso búnker del General Miaja, y en el siglo XX pasó por largos periodos de descuido que afectaron seriamente a las estructuras, cubiertas e interiores del edificio.
El parque fue declarado Jardín Histórico en 1934 y adquirió carácter municipal en 1974, reabriendo al público en el año 2000 tras un gran proyecto de restauración paisajística. Pero el palacio se quedó atrás: cerrado, vallado y fuera de los itinerarios de visita, convertido en ese palacio olvidado que muchos veían de lejos sin poder entrar, mientras proyecto tras proyecto de recuperación se quedaba en papel mojado.
La gran rehabilitación: de edificio en riesgo a museo
El giro definitivo llegó en la última década, cuando el Ayuntamiento decidió apostar en serio por la rehabilitación integral del palacio y su adaptación a uso museístico. La Dirección General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano ha ejecutado una restauración en dos grandes fases entre 2022 y 2025, con una inversión total cercana a los 6,9 millones de euros destinada a salvar fachadas, cubiertas, estructura y salas históricas.
La primera fase se centró en la consolidación estructural, reparación de tejados, saneado de muros y eliminación de patologías que ponían en riesgo la seguridad del edificio. La segunda fase, actualmente culminada, ha abordado la adecuación interior, la restauración de estancias singulares y la implantación de las instalaciones necesarias (climatización, seguridad, accesibilidad) para su futuro uso cultural. Paralelamente, el Ayuntamiento ha licitado los elementos museográficos por unos 2,3 millones de euros, lo que sitúa la apertura del museo en el primer trimestre de 2027.
Qué se ha recuperado por dentro
Aunque parte del interior original se perdió con el paso del tiempo, las obras han permitido rescatar piezas clave del palacio histórico. Entre ellas destacan los gabinetes del duque y la duquesa, los azulejos del comedor de gala —que reproducen el célebre mosaico de Issos hallado en Pompeya— y la gran escalera principal, que vuelve a lucir con su trazado original.
Los techos con pinturas decorativas en algunas salas, suelos históricos y elementos ornamentales han sido restaurados para devolver al palacio buena parte de su atmósfera dieciochesca, sin renunciar a las exigencias de un museo del siglo XXI. Cuando abra, el recorrido permitirá seguir, estancia a estancia, la configuración original de los espacios que acogieron tertulias, conciertos, bailes y exhibiciones de arte, ahora acompañados de paneles, objetos y recursos multimedia.
Cómo será el nuevo museo del Capricho
El futuro museo del Palacio de los duques de Osuna se concibe como un espacio dedicado a tres ejes principales: la figura de la duquesa de Osuna, la historia de la finca de El Capricho y el contexto artístico y social de la Ilustración en Madrid. Habrá una colección permanente de objetos, documentos y piezas artísticas vinculadas a la familia, al palacio y a las corrientes paisajísticas y arquitectónicas de los siglos XVIII y XIX.
El proyecto de musealización incluye exposiciones sensoriales, archivos, aulas de actividades, biblioteca híbrida (papel y digital), salas para conciertos de cámara y pequeñas representaciones teatrales, recuperando así la vocación original del lugar como centro de vida cultural. Se plantea también que el Museo del Prado ceda temporalmente algunos cuadros relacionados con la familia y con Goya, prolongando una idea ya avanzada hace años: convertir el palacio en un espacio de divulgación de su historia y de la cultura ilustrada.