El mítico Edificio Telefónica de Gran Vía, uno de los iconos del skyline madrileño, primer rascacielos España y el edificio más alto de Europa cuando se construyó en 1930, está oficialmente en el escaparate inmobiliario. Telefónica ha encargado al banco Rothschild gestionar la venta de su histórica sede de Gran Vía 28, dentro de una estrategia para optimizar su patrimonio y ganar liquidez.
Un rascacielos con casi un siglo de historia
Construido a finales de los años 20, el edificio fue durante décadas el símbolo de la modernidad tecnológica española y llegó a ser el más alto de Europa, con unos 90 metros de altura. Hoy combina oficinas, la tienda insignia de Movistar y el Espacio Fundación Telefónica, uno de los centros culturales más activos del centro de Madrid.
Telefónica lleva tiempo revisando su cartera de inmuebles y ya ha cerrado operaciones similares con edificios de Barcelona o su sede de Diagonal, siguiendo fórmulas como el sale & leaseback (vender y alquiler). La desinversión de Gran Vía 28 encaja en este plan de eficiencia.
Cuánto vale la antigua sede de Telefonica
Las distintas fuentes del sector como Cinco Dias sitúan el precio entre 250 y 300 millones de euros, aunque algunas estimaciones elevan el valor por metro cuadrado hasta rangos que lo situarían entre los inmuebles más caros de la capital. El edificio supera los 30.000 metros cuadrados de techo y se encuentra en uno de los tramos con mayor presión turística y comercial de toda Gran Vía.
Todas las ofertas que ha recibido Telefónica van en la misma dirección: reconvertir el inmueble en un uso mixto de hotel de lujo, viviendas con servicios hoteleros y área comercial en planta baja. La operación encaja con la transformación reciente de Gran Vía, que ha visto cómo antiguos edificios de oficinas se convertían en hoteles de cinco estrellas, flagships de marcas internacionales y apartamentos premium para turistas.
Aunque la idea de un gran hotel de lujo y viviendas exclusivas es la favorita de los inversores, cualquier cambio debe respetar la protección patrimonial que pesa sobre el edificio, catalogado como inmueble singular. Además, para pasar del uso actual de oficinas a usos hoteleros y residenciales será necesario adaptar el planeamiento urbanístico de Madrid, un punto que el sector identifica como uno de los principales escollos de la operación.
Una de las incógnitas es el futuro del Espacio Fundación Telefónica, que se ha consolidado como foco cultural con exposiciones, charlas y actividades gratuitas en pleno Gran Vía. No se descarta que la compañía cierre un acuerdo para seguir ocupando parte del edificio como inquilino tras la venta, replicando el modelo usado en otras desinversiones inmobiliarias.