Durante cuatro días al año, a poco más de media hora de Madrid, un pueblo entero desaparece bajo pendones, escudos y dragones. El Álamo, en el suroeste de la Comunidad, se transforma en una ciudad medieval a lo grande con su Gran Feria Medieval: más de dos kilómetros de calles engalanadas, cientos de puestos y un ejército de caballeros, bufones, brujas, faunos y criaturas fantásticas que hacen que muchos la comparen con un escenario de digno de serie.
Lo que empezó en 1996 como un pequeño mercado con 25 artesanos es hoy la feria medieval más larga de Europa, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y convertida en uno de los grandes planes del puente de mayo madrileño. Durante cuatro días, entre el 30 de abril y 3 de mayo, El Álamo peatonaliza su casco urbano y lo convierte en una villa del siglo XIII: casi dos kilómetros de recorrido, más de 200–400 puestos artesanos, telas colgando de balcón a balcón, estandartes, antorchas, empalizadas, carpas de mercaderes y una decoración en la que participan también los propios vecinos, que engalanan casas y comercios.
Según el Ayuntamiento, llegan a pasar más de 40.000 personas al día y en las últimas ediciones se han superado los 300.000 visitantes en todo el puente, con el pueblo recibiendo a tanta gente como una ciudad mediana. Alguaciles, mendigos, comerciantes, visionarios, titiriteros y bufones recorren las calles ataviados al más puro estilo medieval, y el resultado es un gigantesco parque temático al aire libre donde casi todo el mundo va disfrazado o, al menos, se deja contagiar por la estética de estandartes y hierro forjado.
Torneos, dragones y mucha fantasía

Si hay un momento que podría salir en una superproducción de fantasía, es el Gran Torneo de Justas en la plaza de toros La Chacona. Tres pases diarios (dos el domingo) recrean combates de caballeros con armaduras, lanzas, fuego y efectos especiales, protagonizados por especialistas ecuestres y seis caballos pura sangre que galopan y se enfrentan en la arena como si el tiempo hubiera retrocedido varios siglos. El montaje, inspirado en los torneos prohibidos por la Iglesia en el siglo XV, se ha convertido en uno de los grandes iconos visuales de la feria.
Fuera de la plaza, la villa entera es un escenario en constante movimiento habrá pasacalles con dragones articulados, seres mitológicos, gigantes, faunos y brujas que recorren el pueblo varias veces al día; exhibiciones de cetrería, con rapaces sobrevolando las torres y la avenida de Madrid; espectáculos de fuego nocturnos, danzas orientales, teatro de calle, cuentacuentos y títeres para los más pequeños y hasta bodas medievales, una de las señas de identidad del programa, en las que parejas (reales o teatrales) se dan el “sí, quiero” en ceremonias de época.
En total, algunas ediciones han llegado a programar cerca de 100 espectáculos diarios, repartidos de 11:00 a 24:00 horas, lo que hace que siempre esté pasando “algo” en algún rincón: un combate de espadas en una plaza, un juglar contando historias en una esquina, un grupo de música celta arrancando una danza en la siguiente.
El gran mercado y el Celtival
La feria no es solo decorado y show: en el corazón de El Álamo se despliega un macro mercado medieval con cientos de puestos de artesanía, alimentación y oficios tradicionales. Hay herreros, talladores de madera, cuero, jabones artesanos, joyería de fantasía, ropa de lino, especias, dulces árabes, hornos de pan, asadores y todo tipo de paradas de “buen yantar” donde el olor a carne a la brasa, empanadas, crepes, hidromiel o cervezas artesanas acompaña cada paso.
Uno de los elementos que le dan un aire casi de festival fantástico es el Celtival Music, un festival de música celta con entrada gratuita que se celebra en paralelo y que programa alrededor de una veintena de conciertos de bandas de folk, fusionando sonidos irlandeses, bretones o gallegos con toques de rock y música alternativa. Los conciertos se reparten a lo largo del día y, sobre todo, al caer la noche, cuando gaitas, violines y percusiones ponen banda sonora a un pueblo que ya parece otra época.