En el número 7 de la calle Sánchez Bustillo, muy cerca de Atocha, IKONO Madrid inicia una nueva etapa. La experiencia inmersiva, que lleva años convirtiéndose en uno de esos planes recurrentes para quienes buscan algo distinto dentro de la ciudad, acaba de reabrir incorporando nuevas salas donde la luz, los reflejos y el movimiento transforman completamente el recorrido. Hazte aquí con tus entradas para descubrir el nuevo IKONO Madrid. Hazte aquí con tus entradas para esta nueva temporada.
IKONO ya cuenta con espacios en ciudades como Berlín, Copenhague, Barcelona o Budapest, pero el de Madrid fue el primero en abrir sus puertas en 2020. Y aunque comparten la misma filosofía inmersiva, cada uno es diferente a los demás: no se repiten, se reinventan. Cuando nosotros, como equipo de Madrid Secreto, lo visitamos, esa sensación fue clara.
Cada sala está comisariada por un artista diferente y convierte la experiencia en un recorrido ecléctico y sorprendente. En el caso de Madrid, por ejemplo, hay una instalación exclusiva de Ricardo Cavolo… pero de eso hablaremos un poco más adelante.
Las nuevas salas de IKONO Madrid: reflejos infinitos, ‘light painting’ y espacios interactivos

La reapertura de IKONO Madrid incorpora nuevas instalaciones donde el recorrido se vuelve todavía más participativo. Entre ellas está 99 Silberballoons, una sala de reflejos infinitos y globos metálicos que multiplica el espacio y distorsiona la percepción hasta crear un entorno casi futurista.
A esta nueva etapa también se suma Light Painting, una instalación donde el movimiento deja rastro y la luz responde en tiempo real, transformando cada gesto en una composición visual que puede capturarse y conservarse después.
El nuevo recorrido incorpora además Light Portal, un espacio interactivo concebido como un lienzo vivo: formas, color y luz cambian según el tacto y el movimiento de quienes atraviesan la instalación.
Un viaje a Japón convertido en inspiración

La idea de IKONO surge tras el viaje de su fundador a Japón. Allí, al pasear por un bosque de bambú, quedó fascinado por la manera en que la naturaleza, los sonidos y los olores podían envolverte en una experiencia casi onírica. Aquello fue la semilla del proyecto y se materializó en la sala más emblemáticas del espacio: el Bamboo Forest, un lugar donde la luz de farolillos, los espejos infinitos, los olores frescos y el sonido del agua en movimiento expanden la percepción y sumergen al visitante en un paisaje que se encuentra a más de 10.000 kilómetros.
Las salas de IKONO Madrid: un recorrido inmersivo en 12 universos
Cada sala es un mundo distinto, con un lenguaje visual y sensorial único en el espacio. En total, son 13 salas diseñadas por artistas internacionales y locales que juegan con el color, la luz, los sonidos y la interacción. Sin desvelar demasiado (porque el factor sorpresa es clave), aquí van algunas pistas de lo que vivímos en nuestra visita:
Entre las salas de IKONO Madrid destacan Camouflage, la instalación de la artista cubista Ishita Banerjee, que invita a perderse entre formas y la dualidad del blanco y negro; o la Black Light Jungle, concebida por la creadora estadounidense Kimberly Leahey, que transforma la jungla en un escenario de neones donde todo brilla y se revela bajo la luz negra.

No podemos dejar en el tintero una de las salas más estimulantes: la piscina de bolas azules, que se siente como si estuvieras dentro de un cuadro de Usher o en los límites del universo de El show de Truman. El recorrido continúa con la sala del español Ricardo Cavolo, un mural icónico que rinde homenaje a figuras como Lorca, Quevedo u otras como Rosalía, Almodóvar y hasta C. Tangana. Porque, seamos sinceras: ¿en qué otro espacio de Madrid puedes encontrarte a C. Tangana convertido en mural junto a Rosalía?
