Existe un municipio al sur de Madrid que convierte el paso de las horas en todo un espectáculo. Al igual que sucede en las plazas de Praga, Múnich o Estrasburgo, Leganés también cuenta con un monumental reloj de autómatas, que tras años inutilizado, vuelve a ponerse en marcha.
El próximo lunes 19 de enero, el carrillón de Leganés marcará las horas en la fachada de la Casa Consistorial, situada en la plaza mayor de la localidad. Después de más de 12 años sin funcionar, el conjunto recupera su movimiento, con una inauguración prevista para las 12 del mediodía.
Maquinaria francesa del siglo XIX

Este reloj de autómatas está considerado el más grande de España y cuenta con 24 campanas de bronce y seis autómatas de casi dos metros. El mecanismo tiene un recorrido de 15 metros, sobre el que se desplazan las figuras al ritmo de la música, combinando ingeniería, arte y tradición.
El sistema fue diseñado por el prestigioso maestro suizo Jean-François Junod, que utilizó maquinaria francesa del siglo XIX y campanas fundidas en Holanda. Se inauguró en 2006, con una inversión que superó el millón de euros, pero no ha tenido un buen mantenimiento desde entonces.
El gran carrillón llevaba más de una década sin resonar y Leganés le ha devuelto la vida mediante una completa restauración, que pretende ser el arreglo definitivo. Para ello han utilizado una tecnología con motor eléctrico y antena GPS, que ayudan a garantizar la puntualidad del espectáculo.
Un símbolo de Leganés

Las figuras del reloj responden a la tradición madrileña, con símbolos perfectamente reconocibles. Entre los autómatas se encuentra una persona mayor, símbolo de la longevidad de la ciudad, y dos jóvenes jugando con un balón, en una clara referencia al compromiso de Leganés con el fútbol.
Como guiño a las costumbres, destacan un caballo y una mujer goyesca, que representan las raíces y la elegancia madrileña. En el centro, destaca un pregonero con su trompeta, recordando a la persona que se encargaba de difundir los mensajes y avisos a toda la plaza.
Muy pronto, todos estos personajes se moverán al ritmo de la música como parte del patrimonio vivo de la ciudad. Según explica el alcalde de Leganés, Miguel Ángel Recuenco, desde el consistorio, “no es solo una reparación, sino una apuesta clara por la identidad y la memoria urbana de la ciudad”.