El abono transporte de Madrid cambia de reglas: estar empadronado será condición imprescindible para conseguir una nueva tarjeta o pedir un duplicado. Este nuevo requerimiento se ha publicado hoy en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, pero no ha habido un anuncio por parte de la CAM o el Consorcio de Transportes de Madrid.
Hasta ahora, muchas gestiones del abono, especialmente para jóvenes y zonas A/B, se resolvían sin que el empadronamiento fuese un filtro real en todos los casos. Sin embargo, a partir del lunes, el empadronamiento en un municipio de la Comunidad de Madrid pasa a ser requisito formal para solicitar nuevas tarjetas de abono transporte personal (tanto presenciales como online) y tramitar duplicados de tarjetas por pérdida, robo o deterioro.
Hay varios perfiles que se verán especialmente afectados por este nuevo requisito: estudiantes y jóvenes recién llegados (por ejemplo, Erasmus, máster o primeros trabajos), que viven en Madrid durante meses pero no se empadronan, se pueden encontrar con que no pueden renovar tarjeta si la pierden. Personas que se han mudado a Madrid y siguen empadronadas en su municipio anterior: deberán actualizar el padrón si quieren asegurarse acceso a duplicados y nuevas tarjetas. Y por supuesto personas migrantes que todavía no tienen la residencia ni el padrón en Madrid.
No queda claro cuál es el objetico declarado de la Comunidad de Madrid, pero se entiende que recortar el gasto público y limitar su uso está entre los principales objetivos.
Qué dudas quedan en el aire

Como en cualquier cambio normativo, habrá zonas grises que solo se aclararán cuando se publiquen las instrucciones detalladas y el sistema lleve algunas semanas funcionando:
- Si habrá periodo de transición o tolerancia para quienes ya tienen tarjeta pero todavía no han actualizado su empadronamiento.
- Cómo se gestionará el caso de estudiantes de otras comunidades o países que cursan estudios largos aquí (¿se les exigirá empadronamiento o habrá algún título específico?).
- Qué ocurre con personas en situaciones más precarias (por ejemplo, sin domicilio estable), para quienes empadronarse ya es de por sí un reto.