Jugarse la vida por unos 1.300 € al mes. Esas son las condiciones en las que trabajan desde hace años los Bomberos Forestales de la Comunidad de Madrid, que han acabado cristalizando en la huelga que arrancó el pasado 15 de julio y que durará un mes: hasta el próximo 15 de agosto.
Los salarios, según han expuesto los trabajadores en varias publicaciones en sus redes sociales, son «míseros» y «en algunas categorías rozan el SMI [Salario Mínimo Interprofesional]»: aquí se puede ver una nómina de ejemplo en la que apenas se superan los 1.250 €.
Sus sueldos, denuncian, apenas han variado desde 2009 y su convenio lleva sin renovarse 17 años. Sin embargo, esta es solo una de las razones que les ha llevado a convocar la huelga.
¿Qué otros motivos han llevado a los Bomberos Forestales a la huelga?
Además de exigir tanto a la empresa TRAGSA como a la Comunidad de Madrid la negociación de un convenio digno (que no se renueva desde 2008), los Bomberos Forestales madrileños ponen el foco en otros aspectos de sus condiciones laborales.
Entre ellas está la temporalidad, que «cronifica la precariedad y pone el peligro la seguridad de los trabajadores y madrileños» –más del 40% de la plantilla no tiene trabajo fijo–. A eso se suman también otros factores como:
- La falta de conciliación.
- La ausencia de una evaluación de riesgos ajustada a su profesión.
- La falta de pluses de penosidad, peligrosidad, toxicidad… y de enfermedades profesionales reconocidas.
- La aplicación de la ley 5/2024, del 8 de noviembre, en la que se reconoce un estatuto básico de Bomberos Forestales.
- Bases pequeñas y en mal estado que no les protegen de los agentes cancerígenos a los que se exponen por su trabajo (tanto en invierno como en verano).
La respuesta de la Comunidad de Madrid
Hace un par de días, durante la presentación de Milla Canal, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se refería a la protesta de los trabajadores como «una huelga sin sentido».
En su intervención ante los medios, Ayuso declaró que «en el peor momento del verano, en los momentos más difíciles […] todos los efectivos tienen que estar salvando vidas, protegiéndolas y estas cuestiones cortarlas de una vez, porque si se quiere se puede llegar a una negociación».
Los bomberos aseguran que llevan intentando reunirse con la administración desde febrero. El pasado mes de abril ya iniciaron las protestas, tanto en la Sede del Grupo TRAGSA como en la Consejería de Medio Ambiente: en ambas acciones, señalan, contaron con el apoyo del 90% de la plantilla.
Servicios mínimos del 80%
Como la propia presidenta de la Comunidad de Madrid dijo en sus declaraciones, los Bomberos Forestales madrileños no solo trabajan en fuegos de la región, sino también en territorios colindantes. Y así sigue siendo durante el funcionamiento de los servicios mínimos, que son del 80%.
Una muestra reciente de ello, apenas dos días después de que comenzara la huelga, fue su intervención en el incendio de Méntrida (Toledo), visible desde la capital en forma de humo y ceniza. El fuego ha tenido lugar dentro de la que se considera época de peligro alto (del 15 de junio al 30 de septiembre) en el Plan Especial de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales de la Comunidad de Madrid (INFOMA) –que permanece activo todo el año–.
Conocedores de ello, los bomberos han señalado en declaraciones a El Salto que la huelga no es una amenaza, sino «una consecuencia directa del desprecio institucional y la miseria laboral».