Las obras de la Línea 6 de Metro de Madrid vuelven a dar un pequeño susto al calendario. El tramo entre Avenida de América y Laguna se alargará cuatro meses más de lo previsto, hasta septiembre de 2026. El retraso afecta a 14 estaciones del arco sureste de la Circular y se suma a una actuación que ya venía marcada por cortes, trabajos nocturnos y una planificación muy ajustada.
La ampliación del plazo no cambia el presupuesto, pero sí estira la sensación de obra interminable para miles de usuarios que dependen de la L6 a diario. Según la información publicada, los trabajos empezaron el 22 de noviembre de 2024 y tenían prevista su finalización el 21 de mayo de 2026; ahora, la fecha se mueve hasta septiembre por las condiciones reales de ejecución sobre el terreno.
La Comunidad de Madrid justifica el retraso en la priorización de determinadas tareas durante los cierres de la línea, lo que habría dejado menos margen para otros trabajos que solo pueden hacerse en la banda nocturna de mantenimiento. Además, la coincidencia de brigadas y especialidades está obligando a rechazar o recolocar una de cada cinco intervenciones, un cuello de botella que ralentiza el avance de la obra.
Un proyecto con muchos frentes

La L6 no está siendo reformada con una sola intervención, sino mediante una sucesión de fases que combinan cierres prolongados, trabajo nocturno y ajustes de operación. Esa estrategia ha permitido reabrir antes de lo previsto algunos tramos, pero también ha demostrado lo complicado que resulta coordinar todas las piezas de una línea tan usada.
El presupuesto global del proyecto ronda los 800 millones de euros y contempla 40 nuevos trenes, más de 3.500 pilares para las puertas automáticas y la reforma completa de la plataforma. Sobre el papel, la modernización promete una línea más segura, eficiente y accesible; en la práctica, los usuarios siguen enfrentándose a un calendario de obras que cambia, se ajusta y se prolonga más de lo esperado.
Si no hay más cambios de última hora, septiembre de 2026 será la nueva fecha objetivo para dar por terminados los trabajos en ese tramo del arco sureste. Después quedará la fase más visible del proyecto: la llegada progresiva de los nuevos trenes y el paso hacia una L6 automatizada, que comenzará a probarse a partir de 2027.