La Dirección General de Tráfico sigue innovando maneras en las que evitar el exceso de velocidad en las carreteras españolas. Ahora la DGT ha estrenado en la Comunidad de Madrid un radar que, pese a verse a simple vista, está pensado para que no estés seguro nunca de en que punto exacto va estar. El nuevo radar remolque instalado en la A‑1, a la altura del kilómetro 45, en un tramo en obras por el que pasan a diario miles de conductores que salen o regresan a la capital por el norte. Es un cinemómetro montado sobre un pequeño remolque, de color llamativo y aspecto inconfundible, que combina lo peor de un fijo y de un móvil: puede sancionar como un radar permanente, pero la Guardia Civil o los operarios de Tráfico pueden engancharlo a un vehículo y cambiarlo de sitio en cuestión de segundos.
El radar tiene conexión a internet para enviar en tiempo real las sanciones a los centros de gestión de tráfico y puede llegar a poner hasta 20 multas por minuto, es decir, una cada tres segundos, siempre que haya vehículos infringiendo el límite a ese ritmo.
Dónde está colocado (y por qué inquieta tanto)

El primer radar remolque de la DGT en Madrid se ha colocado en la A‑1, la autovía del Norte, que conecta la capital con Burgos, Vitoria y San Sebastián. Más en concreto, en un tramo actualmente en obras donde la velocidad máxima está limitada a 100 km/h y donde, además, se recuerda que puede haber operarios trabajando, lo que obliga a extremar la precaución.
Hasta ahora, el arsenal de la DGT se dividía en grandes grupos muy claros: radares fijos, anclados en pórticos o cabinas y señalizados con antelación o radares móviles, montados en coches patrulla o trípodes que se sacan y se guardan. Este nuevo radar remolque llega como punto intermedio entre ambos.
Este formato, originado y probado primero en Cataluña, responde a que muchos conductores levantan el pie del acelerador solo donde saben que hay un cinemómetro y luego vuelven a acelerar. El radar remolque está concebido precisamente para ese contexto, porque puede vigilar varios carriles a la vez y detectar a quienes no respetan el límite específico de la obra.