Los alergólogos llevan semanas lanzando el mismo aviso: el polen se ha adelantado en Madrid, está disparado en pleno febrero y lo peor de la temporada todavía no ha llegado. La floración de las cupresáceas (arizónicas, cipreses, tuyas o enebros) ha provocado niveles medios y altos prácticamente a diario desde el 5 de febrero en distintos puntos de la región, según la Red Palinológica de la Comunidad de Madrid (Palinocam), que coordina Salud Pública. En estaciones como Alcalá de Henares se han alcanzado picos de 2.659 granos por metro cúbico, mientras que en la capital, zonas como Arganzuela o Ciudad Universitaria han superado los 1.400–1.700 granos, cifras que los expertos califican directamente de históricas para estas fechas.
Detrás de este repunte está una combinación explosiva de lluvia y temperaturas suaves. Las borrascas de las últimas semanas han recargado de agua los suelos y favorecido el desarrollo de las plantas, y los posteriores rebotes térmicos, con días rozando los 20–25 ºC, según la Aemet, han actuado como gatillo para una polinización masiva. El resultado es que muchos madrileños están notando síntomas de alergia “de primavera” en pleno invierno: estornudos, congestión, picor de ojos y lagrimeo que se alargan más de una semana y que, como recuerdan los alergólogos, son una señal clara de que no se trata de un simple catarro.
Las alergias ya han empezado y no se van a ir

La mala noticia para los alérgicos es que este pico invernal es solo el primer asalto de una temporada larga. Las cupresáceas tienen una polinización de unos cinco meses que suele alcanzar su máximo en febrero, pero pueden seguir dando problemas hasta finales de marzo, justo cuando empiezan a activarse otros grandes alérgenos de la primavera madrileña como el plátano de sombra y, sobre todo, las gramíneas. Es decir, quienes ya lo están pasando mal en febrero todavía tienen por delante otra ola de síntomas entre abril y junio, cuando las hierbas de pradera se conviertan en el tipo de polen dominante en el aire. Los especialistas avisan de que el adelanto del calendario polínico ya no es una rareza, sino una tendencia. En 2026 se está confirmando que las alergias empiezan antes y duran más, empalmando prácticamente invierno y primavera.
Ante este panorama, los mensajes de los expertos son claros. Primero, mirar cada día los boletines de polen (Palinocam, Aemet o mapas como los de Eltiempo.es) para saber qué tipo de polen domina y en qué niveles, y ajustar planes al aire libre en las jornadas de concentración alta. Segundo, extremar precauciones en las horas críticas, a primera de la mañana y al final de la tarde, cuando las concentraciones se disparan, y en días de viento fuerte o tormentas con alta carga eléctrica, evitando hacer deporte intenso al aire libre o pasear por grandes avenidas arboladas en esos tramos. Y tercero, no esperar a “ver qué pasa”: la recomendación de las sociedades científicas es acudir al alergólogo.