Conde de Casal tendrá un nuevo intercambiador, una infraestructura clave para reorganizar la movilidad en el este de la capital que unirá dos líneas de metro y concentrará en un único punto la maraña actual de paradas de autobús en la zona. La Comunidad de Madrid acaba de adjudicar por 1,4 millones de euros los trabajos de supervisión y apoyo técnico de las obras, que tienen prevista su finalización en el primer semestre de 2027 y una inversión global de 40 millones.
El futuro intercambiador dará servicio a más de 65.000 usuarios diarios y se integrará en la red de grandes intercambiadores regionales, al nivel de Plaza Elíptica, Avenida de América o Moncloa. El objetivo es que quienes lleguen en autobús desde el Este y el corredor de la A‑3 puedan hacer transbordo rápido a Metro y otros buses, reduciendo tiempos de viaje y evitando los actuales cambios de acera y cruces inseguros en la glorieta.
Conde de Casal será un punto de encuentro entre la actual línea 6 y la futura ampliación de la línea 11, que llegará desde Plaza Elíptica, pasando por Madrid Río, Comillas y Atocha. Bajo el paso elevado de la A‑3 se construirá la nueva estación de la 11 y su enlace directo con la 6, con hasta seis niveles en profundidad (vestíbulo, andenes de L6, entreplanta y andenes de L11) pensados para que el trasbordo se haga en pocos minutos.
3.000 metros cuadrados y 13 dársenas
El proyecto ha ido cambiando de apariencia con los meses. Ahora en el anuncio oficial de la Comunidad de Madrid aparece un render de un edificio cuadrado y blanco con una zona a superior al aire libre ajardinada, pero en la información que ofrecía Metro de Madrid el pasado febrero el proyecto tenía una fachada circular de palillería de madera que ha abierto el debate en redes sociales sobre el estilo actual de los edificios públicos madrileños.
En este proyecto final, la CAM asegura que el intercambiador contará con un área intermodal de 3.000 metros cuadrados con 13 dársenas para autobuses urbanos e interurbanos, donde se reordenarán hasta 24 líneas (ocho de la EMT y dieciséis interurbanas). Estas dársenas se agruparán en torno a una isla central de viajeros con zonas de espera, información, cafetería, aseos y espacios de descanso, sustituyendo las paradas dispersas actuales por un único espacio cómodo y legible.