El año se acerca a su fin y también los días de descanso laboral que habrá en Madrid. Tras el lunes festivo por la Almudena del pasado 10 de noviembre, el mes de diciembre volverá a traer un lunes sin trabajo para las empresas, administraciones públicas y colegios.
Se trata del famoso puente de diciembre o puente de la Constitución, que junta en la misma semana dos celebraciones nacionales: el 6 de diciembre es el Día de la Constitución y el día 8, la Inmaculada Concepción.
En esta ocasión, el día de Constitución cae en sábado, por lo que no supondrá un descanso extra en la semana. El protagonista será el lunes día 8, que permitirá alargar el finde y hacer un pequeño adelanto de las fiestas navideñas.
Espíritu navideño y muchos visitantes

Ambos festivos se celebran a nivel nacional, lo que supone la llegada de muchos turistas y visitantes a Madrid. Para muchos es la ocasión perfecta para acercarse a los mercadillos navideños, conocer el alumbrado o patinar en alguna de las pistas de hielo que hay en la ciudad.
De hecho, debido a la gran afluencia de personas en el centro, el Ayuntamiento de Madrid suele cerrar la estación de Sol para evitar las aglomeraciones. Este año aún no se han anunciado las medidas, pero es bastante probable que se siga la misma línea de años anteriores.
Días para conmemorar

El primer festivo, el 6 de diciembre, conmemora la aprobación de la Constitución Española de 1978, un hito que marcó el inicio de la etapa democrática del país. Aunque en esta ocasión se celebre en sábado y no permita disfrutar del esperado puente, es un día para recordar los valores de libertad, igualdad y participación ciudadana.
En el caso del 8 de diciembre, el día de la Inmaculada Concepción está más vinculado a lo religioso y en muchas ciudades se celebran procesiones de la virgen para conmemorarlo. Su origen se remonta al año 1585, cuando el ejército español logró vencer al de Países Bajos durante la Guerra de los 80 años.
El llamado “milagro del Empel” relata cómo uno de los soldados encontró una tabla con la imagen de la Inmaculada Concepción y, gracias a la intercesión divina, las tropas lograron caminar sobre las aguas congeladas y derrotar a la escuadra holandesa.
Del dogma a la festividad

El Vaticano no reconoció la festividad hasta el año 1854, cuando el Papa Pio IX declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Esta creencia no se refiere a la virginidad de María para concebir al niño Jesús, sino a que, desde su nacimiento, la Virgen estuvo libre del pecado original.
Desde entonces, la imagen de la Inmaculada Concepción está muy presente en nuestra cultura y su iconografía es fácilmente reconocible. Famosos pintores como Murillo han plasmado a María vestida de blanco y azul, colores asociados a la pureza y el cielo. Normalmente se sitúa de pie sobre una media luna, con una serpiente bajo sus pies y rodeada de nubes, ángeles y luz, mostrando su carácter celestial.
Ahora, la historia de la Inmaculada Concepción se traduce en un lunes festivo, el próximo del que podrán disfrutar los madrileños este año. Permitirá un pequeño respiro laboral y un adelanto de las futuras vacaciones de Navidad.