Metro de Madrid tendrá desde el 1 de junio precio único de 1,5 euros en el billete sencillo, sin importar cuántas estaciones recorras dentro de la red. La medida acaba con el sistema escalonado que hacía que un trayecto largo pudiera dispararse hasta los 2 euros, y recupera el precio plano que el metro tenía hace quince años.
El objetivo es “simplificar” la estructura tarifaria y hacerla más previsible para el viajero ocasional, que ya no tendrá que calcular cuántas estaciones va a recorrer antes de pasar por la máquina. La presidenta Isabel Díaz Ayuso ha remarcado que se trata de una rebaja efectiva para millones de trayectos y que el precio “no va a cambiar” porque se considera asequible en relación con el servicio.
Cómo queda el billete sencillo y qué se mantiene

El nuevo precio único de 1,5 euros se aplica al billete sencillo de Metro de Madrid en la zona A y a líneas como MetroEste, MetroNorte y MetroSur, que también quedan fijadas en esa misma cuantía. Se mantienen aparte los billetes de TFM y el combinado de Metro (para viajar por toda la red de metro y metro ligero), que conservan precios superiores, así como el suplemento de aeropuerto, que se suma al sencillo cuando el origen o destino es Adolfo Suárez Madrid‑Barajas.
Este cambio afecta solo al billete sencillo, no a los abonos mensuales ni a los títulos de 10 viajes, cuyas tarifas siguen reguladas por los descuentos estatales y las decisiones del Consorcio Regional de Transportes. De hecho, en paralelo a la congelación del sencillo, los abonos 30 días han ido subiendo paulatinamente tras el fin de las rebajas del 60%.
Pago con tarjeta y móvil en todas las estaciones
El cambio llega acompañado de otra novedad: la extensión del pago con tarjeta bancaria y móvil a todas las estaciones de la red. Según la Comunidad de Madrid, a partir del 1 de junio todos los tornos de Metro permitirán validar directamente con tarjeta o dispositivo móvil, sin necesidad de comprar el billete en máquina, lo que encaja a la perfección con un billete sencillo de precio único.
Para el usuario, esto significa que un viaje en Metro se parecerá cada vez más a lo que ya ocurre en otras grandes ciudades: acercar la tarjeta, pagar 1,5 euros y olvidarse de cuántas estaciones vas a recorrer. Una pequeña revolución tarifaria que, esta vez, va en la dirección preferida por los viajeros: menos lío, menos letra pequeña y un billete sencillo… por fin sencillo.