Metro de Madrid vuelve a usar las redes para poner el foco en el civismo dentro de los trenes y esta vez lo hace con un mensaje tan gráfico como directo: “Así no”. La compañía ha publicado una imagen en la que se ve un asiento ocupado, no por una persona, sino por una mochila, un pie apoyado en la tapicería y unos auriculares dejados sobre otra plaza, un resumen perfecto de esos gestos que restan espacio y comodidad al resto de viajeros.
El mensaje, acompañando a la foto, es escueto pero inequívoco: “¿A que a ti tampoco te gusta? Así no. #Civismo”. Con esa fórmula, la empresa apela a la empatía del usuario, invitándole a ponerse en el lugar de quien se queda sin sitio o debe pedir a otro pasajero que retire su mochila para poder sentarse.
Más allá del toque de atención, el tuit se enmarca en la campaña cívica que Metro viene desplegando en los últimos meses, en la que ya ha advertido sobre otros comportamientos habituales: apoyarse con todo el cuerpo en las barras, bloquear puertas, hablar a gritos por teléfono o dejar las mochilas en la espalda en lugar de en el suelo. La estrategia combina un tono cercano y casi coloquial con imágenes muy reconocibles, buscando que el reproche no suene a regañina institucional, sino a recordatorio compartido de normas básicas de convivencia.
Mochilas, pies y asientos: por qué importa
Uno de los principales focos de la campaña son las mochilas y bultos de mano, que Metro pide llevar siempre en el suelo, entre las piernas o justo delante del viajero, nunca colgadas a la espalda ni ocupando un asiento. Detrás de esta insistencia hay varios motivos: por un lado, evitar golpes involuntarios en vagones llenos; por otro, no dar una falsa sensación de que el tren va más ocupado de lo que está, algo que disuade a otros de sentarse o moverse con comodidad.
En el caso de los pies sobre los asientos, el problema no es solo de espacio, sino también de higiene y mantenimiento, porque con este incivismo se deterioran antes yse ensucian más rápido. Meter las zapatillas en el asiento puede parecer un gesto inofensivo en un trayecto corto o en un vagón medio vacío, pero multiplica su impacto cuando hablamos de una red que mueve millones de viajeros al día y que necesita que cada plaza esté disponible y en buen estado. Este es un problema compartido con los autobuses, donde este gesto es si cabe más habitual.

El tuit del “Así no” se suma a otros mensajes recientes en los que la empresa pública ha ido dibujando, casi a base de pequeños recordatorios, un manual de buenas prácticas no escrito para viajar en Metro.
En paralelo a estos mensajes, la red ha ido incorporando cambios físicos como la señalización de asientos preferentes en color verde y pegatinas con pautas de conducta dentro de los propios vagones.