La situación de la vivienda en Madrid es tan complicada que incluso actores con una larga y consagrada trayectoria como Javier Gutiérrez están viviendo las consecuencias. El asturiano ha puesto palabras a una transformación que le preocupa como vecino de la capital: la sustitución de viviendas habituales por alojamientos para turistas. «Vivo en una finca de 90 vecinos y más de la mitad ya son apartamentos vacacionales», afirmó el actor en una entrevista con Esquire. Su denuncia no se limita al precio de la vivienda, también apunta a la desaparición de las relaciones cotidianas que sostienen una comunidad y los datos le respaldan, porque según el Instituto Nacional de Estadística casi una de cada 17 viviendas del centro de Madrid se detinan al turismo.
En su conversación con Esquire, el intérprete amplía la reflexión a otras ciudades: «En ciudades como Málaga, Valencia o Bilbao la gentrificación sigue creciendo, pero es que lo de Madrid ya es insostenible». E insiste: «Puede que en cinco años quedemos cuatro o cinco propietarios».
Una crítica al modelo de ciudad

Las palabras del actor conectan la expansión de los apartamentos vacacionales con una pregunta más amplia: para quién se organiza la vida urbana. En su relato, la preocupación no se limita a la llegada de turistas, sino a la dificultad de mantener una comunidad residencial en un entorno que percibe cada vez menos habitable. En la entrevista también describe Madrid como una ciudad «hostil», una expresión que resume su malestar con esa evolución.
La fuerza de sus palabras reside precisamente en su experiencia personal, pese a su posición privilegiada. Gutiérrez cuenta cómo percibe la transformación de su entorno y qué teme perder con ella. Frente a un debate que a menudo se expresa en cifras de visitantes, ocupación o rentabilidad, su intervención introduce otra medida: cuántos vecinos permanecen y qué ocurre con la vida compartida cuando dejan de hacerlo.