20 secretos de Madrid con Alejandra Remón

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Alejandra Remón es una riojana que a través de sus reflexiones, enamora a todo aquel que las descubre y hoy, nos muestra también su propia visión de Madrid.

¿Cómo creéis que vive Madrid una influencer? Quizá penséis qué van a lugares que ni siquiera han abierto para la gente de a pié o que sus noches están protagonizadas por las fiestas más exclusivas de Madrid, pero en realidad disfrutan de la ciudad como una persona más, como Alejandra G. Remón, que a través de sus pensamientos y reflexiones, ha sabido ganarse el corazón de cientos de personas a través de su libro Cuando nadie mira (qué ya va por la 3ª edición) y su cuenta de Instagram.

Hemos tenido oportunidad de hablar con ella para conocer quién hay detrás de esos pensamientos que nos hacen sentir tan identificadxs y también, para que nos descubra su propio Madrid.

1. ¿Quién es Alejandra?

Tengo 33 años y desde siempre me ha gustado escribir. Escribía en un blog, antes tenía Fotolog. Llevo escribiendo como diez años. Era algo que tenía aparcado, pero hace 3 o 4 años comencé a escribir en Instagram y a raíz de ahí, empecé a acompañar textos con fotos y empezó a subir todo, hasta que contactó conmigo una editorial.

2. ¿Cómo y por qué nace este libro?

Después de unos meses, digamos que esa editorial desapareció. El editor me dejó colgada, pero tenía ya la ilusión de poder embarcarme en el proyecto y llevaba un tiempo escribiendo. Empecé a tocar las puertas de alguna editorial que estuviese interesada. Una de ellas fue Lunwerg, a la que le estoy, con mi editor Javier Ortega, eternamente agradecida. Desde el primer momento le encantó la idea que yo tenía en mente. Me ayudo un montón a desarrollarlo de forma que los dos tuviéramos el mismo concepto con el trabajo final: la maquetación del libro, las fotografías escogidas… Conseguir trasladar mi universo al papel manteniendo la misma esencia, que es muy complicado. Hablé con él (Javier) en octubre de 2016 y en mayo de 2017 ya estaba Cuando nadie mira en las librerías y estoy muy contenta porque ya va por la 3ª edición y ojalá dentro de poco haya una 4ª.

3. Un libro, muchas fotos. No sé cómo irá lo de plantar un árbol y tener un hijo pero, ¿qué otra cosa te gustaría hacer antes de morir?

No lo sé. Yo soy una persona que piensa a muy corto plazo. No me gusta hacer planes con mucho tiempo porque a veces no se consiguen las cosas y te frustras por no conseguirlas y otras veces, cuando tienes una meta muy fija de lo que quieres, te surgen desviaciones u otras posibilidades y nunca sabes si esas otras opciones podrían llevarte hacia un derrotero que te guste más. Hay que abrazarse al momento en el que vives. Yo jamás hubiese pensado qué iba a editar un libro y ahora voy a cursar un máster de escritura creativa porque quiero ahondar más para profesionalizarme un poco más y atreverme a escribir una novela, un guión, relatos… Ir más allá. Lo que quiero es aprender.  

También me encanta la fotografía, pero no es un mundo que me apasione tanto como para dedicarme al 100% a él. Somos una generación en la que todo es súper cambiante. Somos maleables y si esto no sale, se hace otra cosa y si no, otra y si no, no pasa nada. Te puedes reinventar todas las veces que quieras. Así que, no sé qué haré dentro de 20 o 30 años.

4. Un libro.

¡Madre mía! Es muy complicado. No se puede elegir solamente una cosa (ríe). Uno de los que más me impactó cuando lo leí fue el de La soledad de los números primos, de Paolo Giordano.

5.Una foto.

Una foto es más difícil. Me gusta mucho Vivian Maier, Francesca Woodman, Cartier- Bresson. Hay tantos que me fascinan… Me gusta mucho la fotografía analógica de los 60 y 70. Cuando empieza a resurgir a través de los artistas que la practicaban, quizá porque resulta más fresco. Ahora estamos todo el día en un refrito constante, que está muy bien, pero esa otra técnica es más pura.

6.Un barrio de Madrid.

Yo vivo en Chueca, que está cerca de la zona de Las Salesas, Alonso Martínez, y me encanta. Algo que es muy particular de Madrid y que no muchas ciudades tienen es el estilo de su arquitectura. Los edificios, con sus balcones, sus galerías, están tan acicalados. El ambiente en sí, porque son calles muy tranquilas en las que siempre pasan cosas. Abren muchos locales con las típicas tiendas de barrio. Me gusta más que Malasaña u otras zonas porque a parte de la arquitectura, es mucho más tranquilo. Igual hace unos años, Malasaña también, pero después de haber vivido en Conde Duque o Plaza Mayor, zonas con continuo movimiento, ahora prefiero este tipo de barrios. Puedes salir por el día y también hay sitios super guays para salir a tomar una copa por la noche, pero más relajado. Es más parisino, más distinto.

7.Tus rincones gastronómicos preferidos.

En Malasaña, uno de los bares que me gustan mucho es Casa Macareno (C/ San Vicente Ferrer, 44) para tomar algo a la hora del vermut o antes de la cena o incluso después, porque abren hasta las dos. También me he hecho asidua al Café Comercial, porque tiene un ambiente joven, pero no tanto que te sientes fuera de lugar (ríe). Al final cuando estás en esta horquilla de edad es complicado saber dónde ir. Me gusta mucho el Vega (C/Luna, 9) y en la zona de Salesas han abierto hace poco Bunny’s Deli (C/ San Gregorio, 17) que hace productos de pastelería y dulces veganos maravillosos. Para los carnívoros, el MEAT (C/ Santa Teresa, 4) y uno de mis favoritos, La Sanducherie (C/ Santa Teresa, 1). Para tomar una copa, el Café de Belén (C/ Belén, 5) porque ponen música y es un “bar de solera”, de los de siempre. El Economato (C/Belen, 5), que es el típico bar de tapas y vermut de toda la vida, pero con un twist. También me gusta Frida (C/ San Gregorio, 8), pero es más para los domingos por la tarde, para tomar un crepe con chocolate. Barra Atlántica (C/ Gravina, 17), que es otro de mis favoritos por su cocina gallega y El Cisne Azul (C/ Gravina, 19), uno de esos bares que huele a fritanga pero que merece la pena ir por sus típicas setas. Y de dulces, obviamente, La Duquesita (C/ Fernando, VI), es maravillosa.

8. ¿Qué haces cuando nadie mira?

(Ríe) Yo soy una persona muy tranquila y casera, por lo que estoy a mis cosas: veo alguna peli, me pongo algún vinilo, paso tiempo con mi gato… Me gusta escribir, leer y cocinar, porque me relaja un montón. Generalmente cuando cocino algo, siempre invito a alguien a cenar. Así es como transcurre mi vida. Soy una persona normal, no tengo ninguna extravagancia que yo sepa.

¿Y un plan para compartir en Madrid?

A mi me encanta pasear por Madrid. Me gusta estar andando por el centro: visitar el Jardín Botánico, bajar hasta Atocha y después ir al Reina Sofía, poder tomar algo por algún café de Lavapiés para volver a subir después hasta Sol. Quizá dar una vuelta por el Palacio Real y volver por Gran Vía… Se pueden hacer un montón de rutas. Ver la última exposición de la Fundación Telefónica o acercarte hasta los Cines Golem para ver una película. Pero sobre todo, disfrutar de las calles, que al final, es como más se vive una ciudad.

10. ¿Qué desórdenes y contradicciones tiene una riojana en Madrid?

Yo vine de un pueblo de 20.000 habitantes y sí hay cambios. Sobre todo en los tiempos, porque aquí siempre tienes que calcular las cosas con mucho más tiempo de antelación por las distancias. Es lo que más noté al principio de llegar. Y bueno, obviamente todo es más caro, eso sí que se nota (risas).

11. ¿Qué es la nueva poesía y cómo se vive en Madrid?

Lo que yo escribo no es poesía, lo que yo contemplo como poesía son frases cortas que forman un soneto. Yo simplemente escribo pensamientos de la manera en la que a mí me gusta expresarme. Son poéticos, pero no es poesía.

12. Lo mejor y lo peor de Instagram.

Lo mejor es la visibilidad sin fronteras. Todo el mundo está ante ti en la pantalla de tu móvil y puedes llegar a sitios a los que dificilmente podrías llegar si no existiera. No hablo solamente de puntos geográficos, sino de personajes, de gente qué te inspira.

Como contra, es lo mismo que tiene la visibilidad: sentirte atado a lo que quieres expresar, a tu imagen. Sentirte demasiado vulnerable a las críticas que puedas recibir.

13. Ahora que fumar ya no está de moda, ¿con qué se posturea?

Postureo ha habido toda la vida y va a seguir habiendo. Desde los trogloditas, el ego que tiene el ser humano por sobresalir siempre ha estado ahí. Con las redes sociales se hace más visible.

14. El sitio de Madrid que más hayas fotografiado.

La Gran Vía.

15.Un sitio donde pasar las horas muertas casi sin darte cuenta.

El Jardín Botánico.

16. Una fuente de inspiración en Madrid.

Cualquier cafetería en la que puedas observar a la gente que pasa.

17. Un escritor que te gustaría que leyera tus textos.

Me gustaría que me leyeran Miranda July, Elvira Sastre, Carmen Laforet, Gloria Fuertes, Virginia Woolf, Janes Austen o Simone de Beauvoir.

18.¿Cómo te imaginas que son tus lectores?

Creo que son personas con sensibilidad. Cualquier persona con un pequeño sentido de quién es en el mundo.

19. ¿Algo que echas de menos de Madrid cuando te vas?

Si me voy a cualquier otra ciudad, la comida y nuestro estilo de vida aquí. El vermut, la caña de después. Eso es inimitable y no lo hay en otro sitio. Y si voy al pueblo o a un sitio muy tranquilo, lo que echo en falta es el estilo cosmopolita de esta ciudad cambiante.

20. ¿Y algo que nunca echarías en falta?

La polución. Y los coches. Hay muchos coches. Si fuese una ciudad más planita, en la que poder ir con bici, pero es muy complicado porque Madrid tiene muchas cuestas y no es fácil de transitar. Menos aún con la cantidad de vehículos que hay.

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