Los viajeros madrileños que utilicen el transporte público en Quito o Santo Domingo pueden experimentar una sensación inmediata de familiaridad al bajar a los andenes. Al otro lado del Atlántico, a miles de kilómetros de distancia, los metros de estas dos capitales latinoamericanas exhiben los mismos códigos de colores, señales direccionales idénticas y una estética global que parece sacada de la red subterránea de Madrid. Estas coincidencias visuales, que convierten a los tres sistemas en universos paralelos, se deben a la participación directa de profesionales e instituciones españolas en su creación.
El creador de la imagen de Madrid, en Ecuador
El responsable de que la infraestructura de Quito, en Ecuador, comparta la práctica totalidad de sus elementos visuales con la capital española es el diseñador Arcadi Moradell. Durante los años ochenta, Moradell recibió el encargo de renovar y desarrollar toda la señalización del Metro de Madrid. De su estudio salieron piezas que hoy son iconos de la ciudad, destacando especialmente el conocido logotipo del rombo, así como la tipografía corporativa y la estructura de los sistemas de señales que guían a los pasajeros por los pasillos y estaciones.
Tras consolidar la identidad visual del transporte madrileño, su conexión con el diseño ferroviario volvió a ser clave casi cuatro décadas más tarde. En el año 2019, Moradell se encargó de trabajar en la imagen del nuevo proyecto del Metro de Quito. Su implicación directa en el diseño ecuatoriano propició que se replicaran los mismos patrones estéticos y funcionales que ya había implementado en España, justificando así el asombroso parecido entre ambos suburbanos.
Asesoramiento corporativo en República Dominicana
La similitud que presenta el Metro de Santo Domingo tiene un origen diferente, aunque igualmente vinculado a la red de transportes española. En la República Dominicana, los elementos en común que recuerdan al diseño madrileño nacieron a partir de una colaboración que acompañó a la red caribeña desde sus primeras etapas.
Desde el año 2006, el Metro de Madrid ejerció labores de asesoramiento directo sobre el proyecto dominicano. Durante este proceso, se compartieron esquemas de funcionamiento y elementos visuales que terminaron integrándose en la infraestructura final. Esta transferencia de conocimientos provocó que las estaciones de Santo Domingo terminaran adoptando una fisonomía que imita en gran medida el estilo de las instalaciones de la capital de España.
Tanto en la capital ecuatoriana como en la dominicana, la herencia del diseño original madrileño permanece visible en el uso diario de las instalaciones, manteniendo un vínculo material a través de sus sistemas de orientación para los pasajeros.