El Gobierno ha decidido alargar hasta finales de 2026 una de las ventajas fiscales más potentes para los propietarios de vivienda: las deducciones en la Renta por obras de eficiencia energética, que permiten rebajar hasta un 40% la factura del IRPF y, en algunos casos, recuperar hasta 3.000 euros al año.
La medida forma parte del paquete de incentivos ligados a la rehabilitación energética de viviendas, que el Ejecutivo ha prorrogado vía real decreto hasta el 31 de diciembre de 2026 para viviendas y hasta 2027 para edificios completos.
Cómo funciona: niveles y porcentajes

El esquema se organiza en tres escalones según la ambición de las obras y el ahorro conseguido.
- Nivel básico (hasta el 20%): para pequeñas intervenciones que reduzcan al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración; la base máxima anual es de 5.000 euros y la deducción real puede llegar a 1.000 euros.
- Nivel intermedio (hasta el 40%): pensado para reformas de mayor calado en la vivienda habitual o destinada al alquiler, siempre que se logre una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable o se mejore la calificación energética hasta A o B; la base máxima anual es de 7.500 euros y la deducción puede alcanzar 3.000 euros.
- Nivel máximo (hasta el 60%): reservado a actuaciones globales en edificios residenciales completos, donde cada propietario puede deducirse hasta 3.000 euros al año en su IRPF si el inmueble reduce un 30% su consumo o alcanza etiqueta A o B.
Qué propietarios se benefician (y hasta cuándo)
La prórroga del Gobierno evita que estas ayudas caducaran en diciembre de 2025 y da un respiro a los dueños que no llegaban a tiempo para planificar y ejecutar una reforma. Pueden acogerse tanto propietarios de vivienda habitual como pequeños caseros que alquilan su piso como residencia permanente del inquilino, siempre que las actuaciones cumplan los criterios de eficiencia marcados por la normativa. Las obras deben haberse realizado entre el 6 de octubre de 2021 y el 31 de diciembre de 2026 (en el caso de viviendas individuales), lo que abre una ventana de varios años para organizar proyectos sin prisas.
Esta deducción por eficiencia se suma a las reducciones específicas para propietarios que alquilan vivienda habitual reguladas por la Ley de Vivienda, donde la reducción general del rendimiento neto del alquiler es del 50%, con bonificaciones que suben al 60%, 70% o incluso 90% en casos concretos (rehabilitación reciente, alquiler a jóvenes en zonas tensionadas o rebajas de precio respecto a contratos anteriores).