El Ayuntamiento de Madrid encara la fase más ambiciosa del soterramiento de la A-5, una de las grandes obras urbanísticas del momento, con un cambio que a partir del lunes afectará de forma directa a los 80.000 vehículos diarios que circulan por esta vía. Desde las 6:00 de la mañana, todo el tráfico en ambos sentidos se desviará a la calzada sur, en el tramo comprendido entre la avenida de Portugal y la avenida del Padre Piquer, manteniéndose solo dos carriles por sentido mientras la calzada norte queda totalmente liberada para la excavación del futuro túnel de salida. Este desvío, salvo imprevistos, se prolongará hasta noviembre de 2026, el mismo mes en el que está prevista la apertura completa del nuevo paso subterráneo.
La velocidad máxima permanece limitada a 50 km/h, pero la configuración del itinerario se simplifica con menos curvas respecto a los desvíos previos, y los enlaces con Boadilla, Yébenes, Batán y Parque de Atracciones seguirán requiriendo desvíos más prolongados por la demolición de estructuras antiguas. Finalizada esta fase, el paseo principal de la avenida de Portugal (ya peatonal) se prolongará como un bulevar verde y transitable hasta Padre Piquer, transformando la movilidad y el espacio público entre los barrios de Lucero, Aluche, Las Águilas, Campamento y Casa de Campo.
El nuevo túnel de la A-5

El nuevo túnel, una vez terminado, contará con tres carriles en cada sentido y dos vanos independientes. Los carriles centrales serán de uso flexible como bus-VAO mediante señalización variable, lo que permitirá adaptarse a la demanda real de tráfico y priorizar transporte público o vehículos compartidos en función de la hora o eventos especiales. El soterramiento supondrá un cambio radical para el distrito: se prevé que el 90% de los vehículos dejen de circular en superficie, las emisiones contaminantes caigan de forma drástica y el espacio liberado sirva para crear hasta 3,2 kilómetros de zonas peatonales, ciclovías, equipamientos y áreas verdes.
El proyecto, valorado en más de 400 millones de euros, consolida la transformación iniciada con Madrid Río y responde a una reivindicación vecinal histórica. Tras esta primera fase, la segunda ampliará el túnel 700 metros más hasta el límite con la M-40, mejorando la conexión con barrios como Cuatro Vientos y la Dehesa del Príncipe.