Cuando sientas en una misma sala a dos violinistas (uno creador de contenido y otro curador musical), dos pianistas (ambas musicólogas y una directora de estrategia internacional de la Franz Schubert Filharmonia) y a la directora de desarrollo de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, sabes que el tema de conversación va a ser inevitable: la música clásica.
Son Necko Vidal, Javier Calderari, Irene de Juan, Guiomar Blanco y Marjorie Nétange, respectivamente. Cinco expertos en el cuarto arte que, con motivo del Día Europeo de la Música, formaron parte de la mesa redonda que se celebró el pasado jueves en el Palacio de los Condes de Paredes de Nava de Madrid.
Un evento donde se presentó Classical Pulse, el estudio impulsado por Candlelight de Fever en el que 80.000 personas de todo el mundo dieron respuesta a la principal pregunta del coloquio: ¿Cuál es el presente y el futuro de la música clásica en vivo?
¿Qué separa a la audiencia de la música clásica?

Las cifras de Classical Pulse lo dejan claro: España es el país con mayor asistencia a conciertos de música clásica de entre los encuestados, especialmente entre los más jóvenes. Y, sin embargo, parece que sigue existiendo una distancia invisible entre los espectadores y el género.
Según el estudio, la principal barrera es la falta de conocimiento del género (29%) delante del precio (26%) , un obstáculo que instituciones como la Escuela Superior de Música Reina Sofía pretende eliminar a través de «propuestas accesibles, innovadoras y cercanas«, tal y como explicó Marjorie Nétange.
Pero también se habló de una posible sensación de elitismo con respecto al género. «Falsos clichés de la música clásica» que Guiomar Blanco subrayó que había que romper porque «la música clásica es para todos».
Las dos cosas que busca el público
Independientemente del género musical del que hablemos, Necko Vidal afirmó que «la gente solo quiere dos cosas: pasárselo bien y sentirse identificado». Un objetivo que resulta mucho más fácil de conseguir en géneros como el pop o el rock gracias a la letra, en comparación con la música orquestal clásica.
Pero «la gente se está dando cuenta de que se puede disfrutar de música clásica sin meterse 14 años de estudio«, comentó el creador de contenido. Tanto él como Javier Calderari pusieron de ejemplo los conciertos Candlelight, que cuentan con programas contemporáneos interpretados por cuartetos de cuerda o pianistas en directo y a la luz de las velas.
«Este tipo de experiencias no compiten con la oferta clásica tradicional, sino que pueden fomentar una mayor exploración y participación dentro del género», afirmó el curador musical de Fever.
Oferta de música clásica en Madrid

Además de los conciertos Candlelight, con fechas en distintos lugares como el Círculo de Bellas Artes o el Ateneo de Madrid, la capital cuenta con opciones muy variadas (y baratas) para los que quieran disfrutar o descubrir la música clásica.
Entre ellas, los Domingos de Cámara del Teatro Real (donde los solistas de la orquesta titular ofrecen conciertos desde 13€) o la programación de la ORCAM (Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid), con su Ciclo Sinfónico o su proyecto «Tiempo de Cámara».
Destaca también la iniciativa del Auditorio Nacional en la que todos los menores de 30 años pueden adquirir las llamadas «entradas de último minuto», disponibles por 5€ una hora antes de todos los conciertos, siempre en función de la disponibilidad.