En los últimos años, hablar de la Piscina-Club Stella ha sido hacerlo de un mito abandonado de Madrid. A pesar de que está protegido por el Ayuntamiento de la capital desde 2011, el que fuera uno de los lugares de veraneo más icónicos tanto para madrileños y madrileñas como para estrellas de Hollywood se ha ido cubriendo de maleza y olvido. Hasta ahora: la congregación Unión Cristiana de San Chaumond ha comprado el inmueble y lo convertirá en un colegio.
Una pieza publicada por Daniel J. Ollero en El Mundo apunta al fuerte contraste entre lo que este lugar fue y lo que será: de un club en el que el topless estaba permitido a un centro con un férreo código de vestimenta para su alumnado.
Entre los ejemplos citados por el periodista, la normativa prohíbe «las faldas por encima de la rodilla, el maquillaje o el pelo teñido». Este nuevo escenario de la Piscina-Club Stella convertido en un colegio de la congregación podría ser una realidad en dos años.
Ese es el plazo de ejecución que se estima para adaptar lo que un día fue un espacio de ocio estival –y curiosamente de libertades en tiempos de la dictadura– a las necesidades derivadas de su nuevo uso, tanto escolares como deportivas.
La icónica fachada del edificio –proyectado en 1947 por el arquitecto Fermín Moscoso del Prado a petición de Manuel Pérez-Vizcaíno, propietario de la finca– se mantendrá intacta, como consecuencia de la protección otorgada por el Ayuntamiento de Madrid hace 15 años.
Piscina Club-Stella, el sitio de moda entre las estrellas

El momento álgido de la Piscina-Club Stella se vivió entre los años 50 y 60, cuando miles de personas la visitaban diariamente durante los calurosos veranos de la capital. Y entre ellas, muchos nomrbes conocidos del mundo de la música o el espectáculo como Ava Gardner y Antonio Machín, o personalidades de toda naturaleza: aristócratas, futbolistas y la flor y nata de la sociedad.