No hay mayor honor que ser conocido por un mote. Y eso es algo que le pasa a los edificios de Fernando Higueras, cuyo mote es el nombre principal. La analogía (rascainfiernos, corona de espinas) supera al oficialismo y esa poesía implícita genera entusiasmo. Como si dijéramos: quiero conocer ese edificio.
Por eso, quizás, las plazas para visitar este viernes la Corona de Espinas dentro de Open House Madrid ya se han agotado. El edificio circular de hormigón que sobresale en Ciudad Universitaria es uno de los atractivos fundamentales en las jornadas de puertas abiertas, pero hay una alternativa para quienes se hayan quedado sin reserva.
El truco está en que la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) cuenta con un programa propio de visitas para público general.
El edificio de los lucernarios puntiagudos

La Corona de Espinas es uno de los edificios más singulares del Madrid del siglo XX. Fue proyectada por Fernando Higueras y Antonio Miró en 1965 como centro de restauración y formación de restauradores, y desde 1985 alberga el IPCE.
Su apodo se entiende desde lejos: una estructura circular de hormigón visto, dividida en grandes piezas radiales y rematada por lucernarios triangulares que parecen pinchos. En su interior trabajan especialistas dedicados a investigar, documentar y restaurar parte del patrimonio cultural español.
El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en 2001 y es uno de esos lugares que suelen abrirse al público solo en fechas muy concretas.
La otra vía para visitar la Corona de Espinas
El IPCE organiza visitas para público general todos los jueves laborables a las 12:00. Duran unos 90 minutos, tienen aforo para 20 personas y permiten recorrer de forma general las áreas y servicios del instituto. Las reservas se solicitan a través del correo reservas@visitas-ipce.es.
Para quien quiera esperar unas semanas, también hay dos visitas especiales dentro de la Semana de la Ciencia, previstas para los días 18 y 24 de noviembre, de 16:00 a 17:30.