Hasta hace no tanto resguardarse en tiendas o centros comerciales climatizados era una de las pocas maneras de permanecer fresquito y a salvo del calor durante los meses de canícula en Madrid. Sin embargo, el cambio climático y las cada vez más frecuentes olas de calor han llevado a la aparición de la figura del refugio climático, un espacio gratis y térmicamente confortable como el que inaugura este verano Infinito Delicias.
Este edificio, ubicado en el número 5 de la calle Doña Juana (en el distrito de Arganzuela) se suma así a la red de refugios climáticos de la capital para que cualquiera pueda resguardarse del calor, pero también va mucho más allá.
«Este refugio es un lugar al que acudir con naturalidad, para que quien lo visite lo sienta como suyo y pueda conectar, descansar o simplemente estar», afirma Javier Martín-Jiménez, director de Infinito Delicias.
¿Cómo es el refugio climático gratis de Infinito Delicias?

El refugio se ha articulado en torno a un jardín interior, alrededor del cual se pueden encontrar zonas de descanso, un siestario, espacios de lectura, mesas para conversar o jugar y una ludoteca para bebés, niñas y niños pequeños junto a sus familias.
A lo largo del verano, además, el espacio se irá transformando con distintas intervenciones. Por ejemplo, el colectivo Zuloark desarrollará un taller abierto de diseño y construcción en el que podrán participar vecinxs y usuarios y que finalizará con la fabricación de mesas, bancos y otros elementos de mobiliario que pasarán a formar parte del refugio.
La vegetación, como suele ocurrir en este tipo de espacios, tendrá un papel protagonista a la hora de crear ambientes más frescos y agradables durante el verano, y a ello se sumará el servicio de guardería de plantas, para que quienes se vayan de vacaciones puedan dejarlas en un lugar donde vayan a estar bien cuidadas mientras tanto.