El Año Nuevo chino vuelve a convertir Usera en el epicentro de una de las fiestas que consigue dar color al invierno madrileño. En 2026, el distrito celebra la llegada del Año del Caballo de Fuego con una nueva ubicación: el parque de Pradolongo, donde tendrá lugar un show de fuegos artificiales sobre el lago y un gran desfile al día siguiente que transforma este pulmón verde del sur en una explosión de color, dragones y farolillos rojos.
El primer gran momento llegará el sábado 21 de febrero a las 20 h, cuando el parque de Pradolongo se apague para dejar paso a un espectáculo pirotécnico diseñado específicamente para la celebración china. Durante unos 15 minutos, el cielo se llenará de figuras y colores inspirados en el imaginario oriental con el lago como espejo y la orilla convertida en una grada natural donde miles de personas se reúnen cada año.
La programación municipal también suma sesiones de DJ, talleres creativos, cuentacuentos, exposiciones y actividades para todas las edades en el entorno del templete frente al lago, de forma que se puede llegar por la tarde, participar en las propuestas culturales y rematar el día viendo el espectáculo pirotécnico. La experiencia se completa con puestos de gastronomía asiática, mercadillos y el ya clásico Muro de los Deseos, donde vecinos y visitantes pueden colgar su mensaje de prosperidad para el nuevo año.
El gran desfile del Año Nuevo chino en Madrid

El domingo 22 de febrero, a las 12 h, será el turno del desfile, el acto central de las celebraciones de 2026. En esta edición, el recorrido discurre íntegramente por el parque de Pradolongo: arranca en el vial del Huerto Comunitario Halcón Pradolongo, junto al CEAC Maris Stella, y avanza hasta el espigón del lago, llenando de público los caminos y praderas del parque.
El cortejo mezcla tradición e imaginario chino: dragones y leones articulados, majestuosos caballos hinchables en honor al Caballo de Fuego, comparsas con trajes traídos desde China, abanicos, paraguas de seda, grupos de danza folclórica, escuelas de artes marciales y asociaciones vecinales y chinas del distrito. La música en directo, tambores, gongs, melodías tradicionales adaptadas a formatos más contemporáneos, marca el ritmo de un pasacalle que cada año congrega a decenas de miles de personas, como demuestran los datos de ediciones anteriores con hasta 42.000 asistentes en el desfile y 25.000 en los fuegos, según los datos oficiales compartidos por el Ayuntamiento de Madrid.