Madrid entra en la recta final de diciembre con el frío como protagonista absoluto. A partir del 24 de diciembre, la capital y buena parte de la Comunidad quedarán bajo la influencia de una masa de aire muy frío que marcará el ritmo de la Navidad. Las previsiones apuntan a heladas generalizadas, máximas contenidas y la posibilidad de nevadas débiles en zonas elevadas, especialmente en la sierra.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el ligero respiro térmico previo a Nochebuena será breve. El día 25 se espera un nuevo descenso de las temperaturas que situará a Madrid entre las capitales más frías del país, con valores que difícilmente superarán los 5 grados y mínimas cercanas o incluso inferiores a cero.
Nochebuena fría y un día de Navidad igual de frío en la capital

La víspera de Navidad llegará a Madrid con un ambiente estable, pero claramente invernal. Los cielos se mantendrán variables y las temperaturas máximas rondarán los 8 o 9 grados, mientras que por la noche el termómetro caerá con rapidez. No será una noche especialmente lluviosa, pero sí una de las más frías de lo que va de mes, sobre todo en zonas abiertas y barrios periféricos.
El día de Navidad marcará el punto más bajo del episodio. La entrada definitiva de aire frío provocará un desplome térmico que dejará heladas persistentes durante la madrugada y primeras horas de la mañana. En la ciudad de Madrid, las máximas se moverán entre los 4 y 6 grados, mientras que en municipios del norte y del oeste de la región se esperan registros aún más bajos. En la Sierra de Guadarrama, la cota de nieve podría situarse entre los 500 y 700 metros, con nevadas débiles pero continuas en cotas altas.
Un frío que recuerda a otras Navidades históricas
Aunque este episodio no alcanza la magnitud de grandes temporales del pasado, como el que precedió a Filomena, sí se sitúa entre los arranques navideños más fríos de los últimos años. Los meteorólogos subrayan que este tipo de situaciones son cada vez menos frecuentes, pero no excepcionales, y que Madrid sigue siendo especialmente vulnerable a las irrupciones de aire frío continental.